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viernes, 10 de agosto de 2012

'La fórmula preferida del profesor', de Yoko Ogawa

Muchas han sido las veces que me he encontrado con el nombre de Yoko Ogawa desde que navego por este mar que es la blogosfera . Tantas reseñas positivas de sus libros no podían ser casualidad así que decidí leer una de sus obras. Me decidí por La fórmula preferida del profesor y espero que éste sea el comienzo de una bonita amistad con esta autora.

Ficha técnica

Título: La fórmula preferida del profesor

Autor: Yoko Okawa

Editorial:  Funambulista

Formato: 14 x 18 cm.

Encuadernación: Tapa blanda

PVP: 13,95 €

Año publicación en España: 2008

ISBN: ISBN: 978-84-96601-37-6

Número de páginas: 308

Género: Narrativa



Sinopsis


En La fórmula preferida del profesor se nos cuenta delicadamente la historia de una madre soltera que entra a trabajar como asistenta en casa de un viejo y huraño profesor de matemáticas que perdió en un accidente de coche la memoria (mejor dicho, la autonomía de su memoria, que sólo le dura 80 minutos). Apasionado por los números, el profesor se irá encariñando con la asistenta y su hijo de 10 años, al que bautiza «Root» («Raíz Cuadrada» en inglés) y con quien comparte la pasión por el béisbol, hasta que se fragua entre ellos una verdadera historia de amor, amistad y transmisión del saber, no sólo matemático… 


Opinión


La memoria de este viejo profesor de matemáticas del que nos habla el título de la novela dejó de acumular recuerdos en 1975. Desde entonces sólo tiene 80 minutos de autonomía.
Tratar con una persona que en menos de hora y media se ha olvidado de quien es su interlocutor, o por qué está con él, qué ha desayunado por la mañana o si se ha lavado los dientes no debe ser muy fácil. Quizá por eso la novena asistenta se acaba de despedir.

La décima asistenta que llegará al pabellón donde vive el profesor confinado por su cuñada, será diferente a las demás. Madre soltera de un niño de diez años, al que el profesor llamará Root (raíz cuadrada), cuando se encuentra con un anciano hosco e irritable buscará formas de comunicarse con él. Pronto descubrirá que cuando el profesor se siente confuso sufre especialmente y que entre conceptos matemáticos y fórmulas es como más seguro y capaz de dominar la situación se siente por lo que decide que las matemáticas serán la vía de comunicación entre ambos.

Lo que más nos llama la atención al conocer al profesor es su aspecto un poco estrafalario, lleno de imperdibles donde coloca pequeñas anotaciones que sirven de guía a su memoria. Todos sus días son iguales y todos son inexorablemente olvidados. Como en el mito de Sísifo, cada día el profesor comienza una lucha perdida de antemano. Por las mañanas, al levantarse, ve la nota que más llama la atención en su chaqueta: "mi memoria solo dura 80 minutos". Confundido y desesperado tiene que hacer el esfuerzo de asimilar cada día su situación y continuar adelante. Su único refugio son las matemáticas, profesión a la que se dedicaba antes de su accidente.

"Es igual de difícil expresar la belleza de las matemáticas que 
explicar por qué las estrellas son hermosas"

A través de los momentos cotidianos, pequeñas anécdotas del día a día, Yoko Ogawa nos permite asistir al nacimiento de un fuerte vínculo de admiración y cariño entre estos tres personajes. El profesor será para Root la figura paterna que nunca ha tenido y él para el profesor alguien a quién poder proteger cuando él mismo se siente desprotegido. Para la asistenta el profesor es un elemento que une y refuerza la coherencia de la relación entre ella y su hijo. Ambos, por su parte, tratarán de que el profesor tenga nuevas experiencias que recordar, aunque al final sólo queden en una nota ajada en la solapa de su chaqueta.

Las matemáticas, como vemos, son el eje que vertebrará la relación entre los personajes. Una relación que, como en la Identidad de Euler, integra a los elementos más interesantes e importantes de la disciplina. El profesor, la asistenta y su hijo Root son como el número e, el número π, la unidad imaginaria i, el 1 y el 0: piezas fundamentales de las matemáticas juntas y relacionadas en una fórmula de gran belleza.





Yoko Ogawa ha conseguido que veamos las matemáticas de una forma diferente a como estamos acostumbrados en los institutos o las facultades. Nos ha mostrado su belleza y hemos aprendido cosas que quizá desconocíamos de ellas. Nos ha transmitido el amor por esta disciplina y nos ha hecho encariñarnos con este viejo profesor de matemáticas cuyos recuerdos caben en una caja de galletas.