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sábado, 5 de abril de 2014

"Bridget Jones. Loca por él" de Helen Fielding


Título: Bridget Jones. Loca por él
Autor: Helen Fielding
Editorial: Planeta
Año edición: 2013
ISBN: 978-84-08-12165-7
Páginas: 480



Allá por el año 1999 leí un libro titulado El diario de Bridget Jones. Tanto me gustó que seguidamente leí  Bridget Jones: sobreviviré, la continuación que la autora sacó aprovechando el éxito que había tenido las aventuras de esta chica con incontinencia verbal, loca por encontrar una pareja y adicta a los libros de autoayuda. Disfruté mucho leyendo estos libros, me parecieron frescos y divertidos y llegué a cogerle cariño al personaje de Bridget, con quien es fácil sentirse identificada en algún momento. Años después las novela fueron llevadas al cine con Renée Zellweger, Colin Firth y Hugh Grant, pero jamás pensé volverla a encontrar en letra impresa.

Bridget Jones. Loca por él ha sido como topar por la calle con una vieja amiga del instituto. Te alegras de saber de ella y estás deseando saber qué ha sido de su vida pero han pasado tantos años que no sabes exactamente si las dos conservaréis ese feeling que os unía antaño. En unos casos esa distancia emocional no se salva jamás. En otros, en cambio, el trecho que separa a ambas personas se recorre en apenas unos segundos. Y no sabemos muy bien por qué, pero pasa. Con el miedo y la incertidumbre de saber en cuál de estos dos casos finalizaría este encuentro, y cierto enfado hacia la autora por la revelación en los medios de un detalle que marca la vida de Bridget, abordé este tercer libro doce años después de cerrar aquel Bridget Jones: sobreviviré

Han ocurrido muchas cosas desde que dejamos de saber de Bridget y algunas, o una en concreto que no desvelaré aquí pero que es vox populi, me chocó tanto que empecé a leer con cierto recelo. Ahora ella es una señora de cincuenta y un años como cualquier otra. Cuenta con algunas arrugas, unas cuantas canas y su eternos kilitos de más pero en el fondo sigue siendo la misma Bridget, "nuestra"  Bridget, esa chica despistada e insegura que se metía en líos con una facilidad pasmosa y que anotaba compulsivamente su peso, las calorías consumidas, los cigarrillos fumados o todo aquello que fuese susceptible de ser cuantificado en un diario que mucha gente llegó a imitar. 

Jueves, 19 de abril de 2012

79 kg; unidades de alcohol: 4 (bien); calorías: 2.822 (pero es mejor comer comida de verdad en un club que trozos de queso rancio y palitos de pescado en casa); posibilidad de tener o deseo de volver a tener sexo: 0.

Bridget es una madre que ha tenido que hacerse cargo sola de sus dos hijos y siente que lleva tanto tiempo sin tener sexo que cree que ha recuperado la virginidad. Como sucede casi siempre son sus amigos Shaz, Jude y Tom quienes le dan un toque de atención y los que le ayudan a que se de de cuenta de que tiene que empezar a vivir una vida que había dejado aparcada por un tiempo para dedicase por entero a criar a los niños. A partir de aquí, intentará, como se dice vulgarmente, volver al mercado, es decir, salir con hombres y conocer nueva gente. Las nuevas tecnologías proporcionan una gran oportunidad para este propósito pero también tienen un gran peligro. Su experiencia con las páginas de contactos no será exactamente lo que ella espera así que ampliará su abanico de posibilidades de encontrar pareja abriéndose también una cuenta de Twitter. Además, resuelve que tiene que empezar a retomar su carrera profesional que sea compatible con su maternidad por lo que decide escribir un guión y buscar quién lo produzca. 


"Lloros en el cuarto de los niños. Aún con las sábanas manchadas de diarrea en la mano, me he desviado hacia la habitación y a medio camino he oído lloros rivales procedentes del cuarto de baño. Me he planteado darme al vino. Me he recordado a mí misma que soy una madre responsable, no una putilla en un pub. Me he echado a temblar, histérica, entre la habitación de los niños y el cuarto de baño. El llanto del baño iba en aumento. He entrado pensando que Mabel se habría comido una maquinilla Bic, un bote de veneno o algo parecido, pero me la he encontrado haciendo caca en el suelo con expresión culpable y espantada. Me he sentido abrumada por mi amor hacia ella. La he cogido. Ahora no hay diarrea y vomitona sólo en las sábanas, en la alfombrilla del cuarto de baño, en Mabel, etcétera, sino también en el camisón vagamente sexual"


La faceta de madre de Bridget y la situación a la que se enfrenta añade un punto de ternura a una historia que, a pesar de que he disfrutado, me ha resultado tediosa en ciertos momentos. Tiene momentos ciertamente divertidos como la charla en Twitter con unas cuantas copas de más. Pero a pesar de esos momentos y de ser una historia completamente diferente a las anteriores me parecía estar leyendo algo ya leído, más de lo mismo. Y conste que sigo encariñada con esta niña grande que da mil vueltas a las cosas, que se dispersa, que es ocurrente y divertida pero, para mi, ya no es lo que fue: Tom o Jude, sus amigos de siempre, se han quedado anclados en los treinta, Daniel Cleaver, ese canalla cautivador, ya no encanta ni a las serpientes y no os digo nada de Mark Darcy porque aún sigo enfadada con la autora.

Creo que, como se dice en las rupturas amorosas: "cariño, no es por ti es por mí". Y es cierto, quizá la que haya cambiado sea yo y este tipo de lecturas ya sólo me sirvan para paliar un poco la nostalgia de una época ya pasada. Aunque hubiese preferido que Helen Fielding hubiera dejado a Bridget para siempre con treinta y cinco años.









jueves, 16 de enero de 2014

"Mientras duermen los murciélagos" de Emilio Aragón Bermúdez


Título: Mientras duermen los murciélagos
Autor: Emilio Aragón Bermúdez
Editorial: Planeta
Año edición: 2012
ISBN: 978-84-08-00607-7
Páginas: 480
 
 
¿Cómo están usteeeeeeeeeeedes?. Venga, más fuerte: ¿cómo están usteeeeeeeeeeeeeeeedes?. A que lo adivino: la mayoría habéis contestado un sonoro "bieeeeeeeeen" con una gran sonrisa dibujada en la cara. Eso me pasa a mi con el autor de este libro, el entrañable Miliki, que es pensar en él e iluminárseme la cara.  La impronta que dejaron Los payasos de la tele en mis recuerdos de infancia es tan grata que necesitaba leer este libro para volver un poco a aquella época, a aquella inocencia que se perdió con el paso de los años. Es por eso que leer esta novela prescindiendo de quién la escribió me ha resultado del todo imposible, porque para mí Emilio Aragón Bermúdez no es un escritor, sino Miliki, un payaso que junto a Gabi, Milikito y Fofó alegró mis primeros años de vida y que, además, tuvo otras facetas como escritor, actor, cantante, músico, director de cine o productor. Miliki ante todo era un artista y todo lo que hacía lo hacía con mucho cariño por eso su espíritu risueño, tan propio del circo donde pasó gran parte de su vida, se destila en cada hoja que compone esta historia de nazis un tanto torpes y abueletes incansables.
 
 
La historia que nos cuenta Mientras duermen los murciélagos comienza con un bombardeo a Berlín a finales de la II Guerra Mundial. Durante el hostigamiento la Casa del Artista, residencia que acoge a viejas glorias de todas las nacionalidades ya retiradas del mundo del espectáculo, es destruida y los ancianos supervivientes, capitaneados por un joven trapecista español llamado Juan Carlos Barrachina que casualmente se encontraba allí despidiéndose de unos amigos, decidirán cruzar la frontera rumbo a un lugar más seguro: España. Para salir de la Alemania nazi  deciden hacerse pasar por una embajada artística que va a representar en Stuttgart un espectáculo llamado Curiosidades y amenidades del universo. Pero lo que no saben estas veteranas celebridades de los escenarios es que uno de ellos guarda un documento propiedad del mismísimo Hitler y que la Gestapo les pisará los talones en su huida por Alemania y Francia con la intención de recuperarlo.

 
A pesar de este punto de partida no esperéis una historia de gran intensidad dramática, que sería lo más esperable dado la época y el lugar donde está ambientada. En esta novela los malos no son tan malos, a veces incluso nos muestran su corazoncito, son más bien algo incompetentes y en ocasiones rozan la caricatura. Los problemas en los que se ven envueltos los protagonistas se resuelven siempre satisfactoriamente y con extraordinaria sencillez. Es una historia amable encuadrada en un marco histórico que dejaba poco margen para el optimismo. Y es que creo que el autor ha querido plasmar la ternura que trasmite el mundillo de la farándula a través de la condescendencia con sus personajes. Todos sabemos de sobra lo malos que fueron los nazis y lo mal que lo pasó la población y el autor ha evitado en la medida de lo posible ahondar en la crueldad o en la desesperación de una época que conocemos de sobra, así que tal y como ocurriría si fuésemos una tarde al circo, Mientras duermen los murciélagos sólo pretende entretener, hacernos pasar un buen rato sacando una sonrisa de donde es casi imposible sacarla.


La historia se nos narra de forma lineal, por lo que seguiremos las peripecias de los ancianos para lograr la consecución de su objetivo: llegar a España. Y no encontrarán pocos obstáculos, por lo que la lectura se hace entretenida, siempre andan metidos en algún lance. El ritmo nunca decae aunque yo he echado en falta momentos álgidos que agilicen una lectura, para mi gusto, demasiado plana.


Los personajes son la gran baza con la que juega el autor para  pellizcarnos un poquito el corazón. Los gemelos Aetos y Moses Orakis, dos magos tan iguales físicamente como distintos son sus caracteres; Bergen, el médico que lo dejó todo para dedicarse a la ventriloquía o Al Pace, el equilibrista con incontinencia urinaria son como una caja de sorpresas, espontáneos, divertidos y muy ocurrentes. Quizá sea esto lo más destacable, la recreación del buen ambiente que se vive entre los artistas, no exento de envidias y rivalidades, pero en el que reina sobre todo el compañerismo y la solidaridad entre ellos, el sentimiento de ser como una gran familia.


Mientras duermen los murciélagos es una novela de entretenimiento, con una gran carga de positivismo, de una manera optimista de ver la vida incluso en situaciones desesperadas, de sonreír a la vida en los peores momentos, de no rendirse incluso cuando nuestro cuerpo no obedece a nuestras ganas de hacer cosas. En fin, si tuviera que ponerle una moraleja a esta historia sería: hay que tomarse la vida a risa, toda una lección de vida que Miliki nos ha legado a esos "niños de treinta años".

 
"De pronto, le vino a la mente la imagen de los dos hermanos, encerrados en su habitación de la Casa de Artista, llorando como dos niños la pérdida de su estilo de vida: su trabajo, su libertad, su independencia, su público, los éxitos, los aplausos... Todas aquellas pequeñas cosas que llenaban sus vidas y que, de golpe, habían desaparecido para no volver jamás. ¿Para qué querían vivir?, se preguntaban, si lo único que amaban, lo único por lo que merecía la pena seguir, aquello a lo que se habían entregado en cuerpo y alma como si de un sacerdocio se tratara, se lo habían arrebatado. ¿La vejez? Eso se lo dejaban ellos a quienes la sintieran, porque ni los gemelos, ni mucho menos su público, la habían percibido nunca".

 

lunes, 16 de diciembre de 2013

"Tu rostro será el último", de Joao Ricardo Pedro


Título: Tu rostro será el último
Autor: João Ricardo Pedro
Editorial: Planeta
Año edición: 2013
ISBN: 978-84-08-03699-9
Páginas: 224





Tu rostro será el último es el debut literario de su autor, un parado portugués que debido a su situación de desempleo se encontró de forma inesperada con el tiempo suficiente para poner negro sobre blanco una historia que le rondaba por la cabeza. En realidad son pequeñas historias, anécdotas familiares que poco a poco, de manera no lineal y como si de un puzzle se tratara, van desvelando la estructura e idiosincrasia de una familia portuguesa a los largo de tres generaciones. Esta manera de narrar es una de las cosas que me ha cautivado del autor, y como a mi a muchísimos lectores que han convertido a Tu rostro será el último todo un fenómeno en el país vecino. Cómo vas descubriendo detalles que explican comportamientos anteriores, encajando piezas sueltas en una historia en la que algunas vidas tienen unos vínculos más fuertes de lo que podemos pensar. La sinceridad con la que escribe Joao Ricardo Pedro, la autenticidad y la poesía que rebosan algunos fragmentos hacen que esta sea una historia que merece la pena leer y disfrutar.
 
A lo largo de estas páginas pasan muchos personajes que han significado algo en la vida de la familia protagonista: Celestino, aquel muchacho de oscuro pasado al que el doctor Augusto Mendes puso su ojo de cristal; Policarpo, ese amigo viajero de don Augusto de quien recibe una carta anual, Indio, el chaval que dibujó un iceberg que permaneció ocho años colgado en la habitación de Duarte o el barbero Alcino, cuyas manos sólo paraban de temblar mientras ejercía su profesión y dejaba en sus clientes con la sensación de "haber sobrevivido a un desastre". Todos ellos, y muchos más, descritos con gran cariño por el autor, dotándolos de alma, algo sumamente difícil. 

"En el extremo opuesto de la mesa se encontraba Larau, cuyo ánimo, desde que nació, permanecía en constante estado de exaltación, ya fuera por las revoluciones, el billar a tres bandas o las procesiones del Sábado de Aleluya. Y la visión de la sopa humeando no sólo le abrió el apetito,
sino que también le soltó la lengua. Así, siempre que se mencionaba el nombre de Marcello Caetano, cosa que sucedía, por lo menos, cada tres minutos, Larau se empeñaba
en añadirle un majestuoso y sonoro epíteto:
- Cabrón, hijo de la gran puta. -A lo que le seguía, ante la severa mirada de doña Laura,  un arrepentido "que Dios me perdone", acompañado de la correspondiente señal de la cruz."
 
 
La Portugal profunda, la de los pueblos y aldeas que viven los acontecimientos del país como si pasaran a un mundo de ellos, sirve como telón de fondo para esta historia entrañable, de un médico de ideas progresistas que quiso formar su familia en un lugar tranquilo, de su hijo atormentado por las experiencias vividas en la guerra de Angola y de su nieto, un gran músico que empezó tocando un piano mudo y acabó odiando su don. Un historia escrita en un tono nostálgico pero sin tristeza, que nos describe travesuras de niños, anécdotas familiares o dramas personales salpicados todos ellos de una gran ternura y sentido del humor.

- ¿Puede ser esto Europa, mi querido Augusto? ¿La civilizada Europa de Newton, Lavoisier y Descartes?
A lo que el abuelo de Duarte respondía:
- A juzgar por las carreteras, por lo menos es de la Europa de Augusto.
 


La única pega que tengo que ponerle al autor es que haya dejado un final demasiado abierto, sin cerrar algunos interrogantes. Me he quedado con las ganas de conocer más sobre ese cuadro que llega a manos de Duarte y que tanto misterio guarda. Imaginarlo será mi único consuelo.



lunes, 30 de septiembre de 2013

El último pasajero, de Manel Loureiro

 
Título: El último pasajero
Autor: Manel Loureiro
Editorial: Planeta
Año edición: 2013
ISBN: 978-84-08-11249-5
Páginas: 448
 
 
 
Agosto de 1939. Un enorme trasatlántico llamado Valkirie aparece a la deriva en el océano Atlántico. Un viejo buque de transporte lo encuentra por azar y lo remolca a puerto, tras descubrir que en él tan sólo queda un bebé de pocos meses… y algo más que nadie es capaz de identificar.

Setenta años después, un esquivo hombre de negocios decide reflotarlo y repetir, paso por paso, el último viaje del Valkirie. A bordo, atrapada en una realidad angustiosa y contrarreloj, la periodista Kate Kilroy descubrirá que sólo su inteligencia y su capacidad de amar podrán evitar que la nave se cobre de nuevo su siniestro precio en este viaje.

Inquietante. Enigmática. Adictiva. Bienvenidos al Valkirie. No te podrás bajar… aunque quieras.
 
 
                                                         [Sinopsis proporcionada por la editorial]
 
Con esta presentación y una portada tremendamente atractiva fue imposible  resistirme a leer lo que la mente de Manel Loureiro, el "Stephen King español" autor de la exitosa Apocalipsis Z, había ideado para meternos el miedo en el cuerpo.
 
El último pasajero nos propone una travesía a bordo del Valkirie, un transatlántico de recreo alemán en el que en 1939 sucedió un hecho inexplicable: cuando fue encontrado a la deriva en medio del océano y de una espesa y amenazadora niebla, todo el pasaje y la tripulación habían desaparecido, se habían evaporado sin dejar rastro. Todos salvo un bebé, un bebé judío en un barco nazi para más señas. Intriga servida. Setenta años más tarde la periodista Kate Kilroy, una joven que acaba de quedar viuda, heredará de su difunto marido la investigación de este extraño suceso. Sus averiguaciones pronto toparán con Isaac Feldman, un misterioso magnate de los negocios que planea realizar el que será el último viaje del Valkirie.
 
 
 "A seiscientas millas de la costa de Irlanda,
la noche era negra como el fondo de una mina
y se confundía con el mar calmo y opaco propio de aquella época. 
Entonces, la niebla llegó de golpe y todo empezó a suceder".
 
 
Embarcarse junto a Kate en el Valkirie ha sido un viaje que ha merecido la pena, desde luego no ha sido un crucero de placer, pero no era eso lo que buscaba al leer este libro.  Durante esta singladura rumbo a lo desconocido ha habido de todo. Por emplear un símil náutico: ha habido momentos en los que la mar en calma me dejaba disfrutar del paisaje: una buena historia, unos personajes bien perfilados y mucho misterio; otros en los que la mar gruesa me agitaba del sillón en el que cómodamente leía esta novela y llegaba a ponerme los vellos de punta y ocasiones en los que la mar confusa era tan ídem que se me hacía difícil seguir leyendo. Y me explico. La historia comienza con un planteamiento estupendo: un fantástico prólogo, un barco fantasma, nazis, un enigma, una periodista en busca de respuestas. Un inicio ágil, de los que  enganchan y no puedes dejar de leer. Hasta aquí genial. Llega el segundo tercio del libro, la historia empieza a dar giros insospechados y empiezas a pensar: a ver cómo el autor resuelve este lío. Y sigues sin poder parar de leer aunque temes que el desenlace te defraude. Y finalmente, tras un poco de confusión -que nunca llega a impedir que sigamos la trama- la novela acaba convenciendo pero no como para que digas "qué final más redondo". Y es que me parece que, aunque apliquemos el principio de la Navaja de Ockham según el cual "en igualdad de condiciones la explicación más sencilla suele ser la correcta", la novela adolece de ciertas explicaciones, que -ojo- están pero no lo suficientemente desarrolladas y algunos vínculos o relaciones los tiene que deducir el lector.
 
Sólo tengo esta objeción que hacer a una novela que me ha gustado, que me ha transportado al ambiente brumoso y oscuro que reina en el Valkirie, que ha logrado inquietarme en muchos momentos -si bien no he llegado a pasar miedo- y me ha tenido desconcertada en tantos otros. Una novela  que me ha tenido enganchada a sus páginas y que mezcla a la perfección dosis de thriller con la novela de terror aderezado todo ello con un poco de romance paranormal. Una novela que sin duda merece el éxito que está cosechando aunque el final no sea todo lo consistente que hubiera deseado.
 
 Reseña realizada para el Equipo de Redactores de Momentos de Silencio Compartido

martes, 30 de julio de 2013

'El testigo invisible' de Carmen Posadas

Título: El testigo invisible
Autora: Carmen Posadas
Editorial: Planeta
Año edición: 2013
ISBN: 978-84-08-03455-1
Páginas: 464

Cotillear, espiar, fisgar, curiosear, indagar, chismear. Sinónimos de lo que llaman "el deporte nacional": enterarse de la vida de los demás para luego darle a la sinhueso, muchas veces con una mezcla de envidia y mala leche. Pero, ignorando la acepción más negativa de estos verbos, tener curiosidad por la vida de los demás es un comportamiento muy humano y puede resultar muy útil. Cómo conoceríamos nuestra Historia si algún "cotilla" historiador no se hubiese encargado de recopilar los hechos para la posteridad.  Cómo hubiese avanzado la  sociedad si los científicos no hubiesen tenido interés por descubrir por qué se producía determinado fenómeno. La curiosidad mueve el mundo, señores. Y como la curiosidad es innata en el ser humano es comprensible que un hecho tan fundamental para el mundo del siglo XX como fue la caída del zar Nicolás II y la revolución bolchevique siga atrayendo a tantos lectores.

Carmen Posadas en El testigo invisible nos propone precisamente tener la oportunidad de conocer unos hechos de la mano de alguien que podía pasar desapercibido y ser observador privilegiado de la vida íntima de los protagonistas. ¿Qué observa el niño de la portada? ¿Qué hay tras la pequeña abertura que deja una puerta entornada?. Yo, que soy muy curiosa, ardía en deseos de saberlo. Y hete aquí que lo que hay tras esa puerta es una familia normal y corriente, con sus preocupaciones y alegrías, pero con la salvedad que se trata de la primera familia de Rusia, la del zar Nicolás II y la zarina Alejandra. Una familia cuya historia ha hecho correr ríos de tinta, cuya lujosa vida y trágica muerte ha fascinado a muchos. Aún cuando ya se sabe quiénes fueron sus ejecutores, que ningún Romanov sobrevivió a aquella noche del 17 de julio de 1918, que las Anastasias que han ido apareciendo a lo largo de los años eran impostoras  y que se han resuelto muchas incógnitas sobre su vida gracias a la documentación desclasificada posteriormente, el magnetismo de esta historia sigue vivo porque hablamos de una familia que pasó de ser de las más poderosas de Europa, de disfrutar de una vida disoluta y llena de lujos, a la pesadilla de los años de penurias en su cautiverio y posterior ajusticiamiento en un sótano a manos de los bolcheviques.


Palacio de Catalina en el complejo de Tsárskoye Seló
(Fuente: Wikipedia)
Si nos centramos en el argumento, el niño que observa tras la puerta es Leonid Sednev, un personaje real  que sirvió a los zares hasta el día en que perdieron la vida primero como deshollinador y luego como pinche de cocina, y que escapó de su terrible final la misma mañana de los acontecimientos. Posadas se sirve de la existencia de este personaje para, ayudada por la gran cantidad de documentación que existe sobre la familia imperial (incluidos algunos diarios personales), novelar los últimos años de los Romanov de una manera magistral.
 

El pequeño Leonid trabaja como water-baby (o deshollinador) para la familia imperial rusa en su residencia de Tsárskoie Seló. Su pequeño tamaño debido a su corta edad le convierte en el idóneo para desempeñar unas tareas que implican colarse por los conductos de ventilación del palacio. Así Leonid, junto con su amigo el enano Iuri, recorre las estancias del impresionante y lujoso edificio sin que quienes las ocupan sean conscientes de su silenciosa presencia. Desde allí descubrirá su vocación de voyeur y podrá verlos desde una posición privilegiada, sin ser advertido, invadiendo su intimidad sin que ellos sean conocedores de este furtivo allanamiento. Leonid irá descubriendo la parte más humana de cada miembro de la familia imperial: presenciará los desvelos de un enamorado matrimonio por su hijo enfermo de hemofilia, asistirá a las reuniones de la tímida y crédula Alejandra con su amigo Rasputín, se adentrará en el "reino de OTMA" donde la enamoradiza Olga, la bella Tatiana,  la risueña María y la pizpireta Anastasia  guardan sus secretos más inconfesables. Pero también será testigo de cómo vive el pueblo llano al que él pertenece, de los sufrimientos de su madre y su tía Nina para sobrevivir, del hambre, el descontento y la violencia que se vive en un San Petersburgo arruinado por una guerra que dura ya demasiados años.

OTMA (Olga, Tatiana, María, Anastasia) y Alexis
 

Leonid Sednev, ya nonagenario, decide poner negro sobre blanco estos recuerdos, dejar testimonio de lo que presenció en esa época tan convulsa para Rusia, de esas conversaciones que eran de importancia capital para el futuro del país y que no supo entender en su momento,  de esas escenas íntimas durante el cautiverio que humanizan la figura de estos ilustres personajes, de ese amor que sintió por una de las grandes duquesas, de las intrigas y conspiraciones de las que fue testigo involuntario y que arrojarán luz sobre temas tan controvertidos como el del asesinato de Rasputín. Y lo hace desde una posición imparcial, dejando que el lector juzgue por sí mismo a la luz de los hechos.
 
Hay tanto de qué hablar sobre El testigo invisible que abarcarlo todo alargaría demasiado esta reseña que lo único que pretende es haceros una idea de lo que vais a encontrar entre sus páginas. Una novela a la que no le falta de nada: historia, amor, política, guerra, conspiraciones, desilusiones. Una novela que nos retrata los últimos días de la familia Romanov, desde la suntuosidad de los años previos a la Revolución bolchevique hasta los últimos momentos en aquel sótano de Ekaterimburgo con una gran maestría, humanizando a los personajes y tejiendo además una historia que parece surgida de la realidad y que no deja cabos sueltos.

OTMA durante su cautiverio
 
Un contexto histórico perfectamente dibujado, una trama con unos mimbres sólidos y bien urdidos y una gran cantidad de personajes perfectamente construidos que nos dan una visión global de la época hacen que leer El testigo invisible sea toda una delicia y no puedas dejar de leer a pesar de tratar sobre un tema tan manido como es los últimos años del zarismo y de la familia imperial rusa. Carmen Posadas no ha dejado nada fuera de este libro, toca todos los temas: la política, la sociedad, la familia, el gobierno, la tradición, el espionaje. Y todos los temas están perfectamente integrados dentro del argumento y  justificados por él. Ha hecho verdadero encaje de bolillos con la cantidad de información que manejaba y le ha resultado una obra redonda. Una termina de leer la novela pensando que ojalá hubiese existido este libro cuando estudiaba en el instituto la Revolución Rusa.
 
 
"La vida privada de los que han hecho historia está compuesta, ya se sabe, de luces y de sombras. Algunos testigos gustan recrearse en las luces, mientras son multitud los que prefieren relatar
sólo las sombras, cuanto más negras y alargadas, mejor.
Personalmente me interesan más los claroscuros.
Pienso que, como en el arte de los pinceles, son ellos los que logran trazar el retrato perfecto".





domingo, 14 de julio de 2013

'Inferno' de Dan Brown



Título: Inferno
Autor: Dan Brown
Editorial: Planeta
Año de edición: 2013
ISBN: 978-84-08-11417-8
Páginas: 640
 
 
 
Con respecto a Dan Brown hay abierto un auténtico debate entre partidarios y detractores.  No voy a ser yo la que lo alimente más, cada uno tendrá su propia opinión y es respetable. Así es que soy consciente de que quizá alguno de vosotros seréis reticentes a darle una oportunidad a este autor. Incluso puede que se la hayáis dado anteriormente y no os haya satisfecho. Quizá sois de los que  ven en sus novelas un afán demasiado comercial, entendiendo comercial en su acepción más negativa, la de una literatura pensada exclusivamente para el disfrute inmediato sin mayores pretensiones. Algo así como la fast food en la literatura.  Es cierto que la prosa que nos ofrece este autor no es merecedora del Nobel, o de una estrella Michelin si seguimos con el símil culinario, pero cumple con creces lo que promete: entretenimiento puro y duro. Lo tomas o lo dejas, es lo que hay. En mi caso, de vez en cuando me apetece una hamburguesa con patatas, esta no es una hamburguesa cualquiera, en esta ocasión se trata de alta cocina aunque el plato sea de lo más normalito.
Dan Brown ha dado con una fórmula de éxito y la está explotando al máximo. ¿Vosotros qué haríais? Difícil disyuntiva. Él también lo tiene difícil porque superarse en cada nuevo libro es francamente difícil. Con Inferno creo que el autor ha logrado una de sus novelas más redondas, en la que todo cuadra, todo está bien atado.
"Los lugares más oscuros del infierno están reservados para aquellos que mantienen su neutralidad en épocas de crisis moral. Para Langdon, el significado de esas palabras nunca había estado más claro: En tiempos peligrosos, no hay mayor pecado que la pasividad."
El protagonista de sus últimas obras, Robert Langdon, un atractivo catedrático de simbología de Harvard tiene que seguir una serie de pistas relacionadas con obras de arte para conseguir salvar al mundo de alguna catástrofe. Quien amenaza al mundo esta vez es un eminente científico ayudado por el Consorcio, una organización de dudosa moral. Es habitual en sus novelas que siempre, y casualmente, Langdon esté acompañado por alguna guapa señorita (que un profesor cincuentón con chaqueta de tweed como protagonista queda muy soso). Es cierto que el patrón es invariablemente el mismo, con alguna salvedad, pero no por ello deja de ser sumamente entretenido. Las novelas de Brown te enganchan, quieres saber cómo resolverá las pistas, qué giro dará la historia y, por supuesto, cómo acabará. Y esto Brown lo vuelve a hacer, y mejor que en otras ocasiones. Esta vez nos presenta a un Langdon amnésico que se despierta a miles de kilómetros de su país, en Italia, sin saber qué hace allí y cómo ha llegado. Iremos averiguando qué ha pasado para llegar a esa situación al mismo tiempo que el propio protagonista y no nos dejará un momento para respirar. A través de capítulos bastante cortos y de lectura muy ágil, la búsqueda de las pistas para resolver el enigma y, al mismo tiempo, deshacerse de sus perseguidores sirve de excusa al autor para mover a sus protagonistas por alguna de las ciudades más bonitas que he visitado y creo que visitaré: Florencia, Venecia o Estambul. Surcar las aguas del Gran Canal y divisar la basílica de San Marcos desde el embarcadero del Palacio Ducal,  visitar el Duomo o el Ponte Vecchio y conocer algunos secretillos que se esconden en estos monumentos tan admirados, para mí ha sido toda una gozada. Las pistas que Langdon irá descifrando junto a su acompañante accidental Sienna Brooks, tienen todas que ver en esta ocasión con La Divina Comedia de Dante Alighieri. Un atractivo más a sumar a los ya citados puesto que la investigación nos servirá para conocer algunos datos curiosos sobre la vida y obra de este poeta florentino.
Dan Brown tiene una gran habilidad para sorprender al lector, cuando pensamos que irá en una dirección se saca de la manga algo que nos descoloca. Siempre mantiene el suspense, el lector nunca se puede confiar. La novela da muchos giros pero todos ellos son muy creíbles, algo que chirriaba en otras novelas suyas como El símbolo perdido, más flojita que ésta. El final también es más convincente que en otras novelas del autor pero añade una cuestión moral que a mí me ha dejado un regusto amargo. No os contaré por qué, evidentemente.
Lo dicho, quizá dentro de unos meses no recuerde cada paso que dio Langdon hacia la resolución del enigma o no recuerde los nombres de los protagonistas. Quizá no deje el poso que otros autores dejan en mi memoria pero algo sí recordaré: disfruté leyéndolo. Mucho.
 
 
 
 
Reseña realizada para Momentos de silencio compartido por Lu de Mi mundo con dos lunas
Gracias a Editorial Planeta por facilitarme el ejemplar.


jueves, 11 de julio de 2013

'La noche en que Frankenstein leyó El Quijote' de Santiago Posteguillo

Titulo: El año en que Frankenstein leyó El Quijote
Autor: Santiago Posteguillo
Editorial: Planeta
Año de edición: 2012
ISBN: 978-84-08-00961-0
Páginas: 240
 
 
¿Quién escribió las obras de Shakespeare? ¿Qué libro perseguía el KGB? ¿Qué novela ocultó Hitler? ¿Quién pensó en el orden alfabético para organizar los libros? ¿Qué autor burló al índice de libros prohibidos de la Inquisición? Estos y otros enigmas literarios encuentran respuesta en las páginas de La noche en que Frankenstein leyó el Quijote, un viaje en el tiempo por la historia de la literatura universal de la mano de Santiago Posteguillo, uno de los novelistas históricos más reconocidos por la crítica y el público de los últimos años. Y un profesor de literatura… poco convencional.
 
Lo primero que nos llama la atención de este libro es el título y su portada.  A cualquiera que disfrute un poco con la literatura le seduce la idea de que el ser creado por el profesor Frankenstein -aquel monstruo torturado por el odio que llorara la muerte de su creador- demostrase su sensibilidad leyendo una de las obras cumbres de la literatura universal. Y, en cierto modo, así fue. Pero sólo en cierto modo. Esta es una de las anécdotas o curiosidades que nos podemos encontrar en este compendio de pequeños relatos, todos ellos relacionados con los libros o sus autores. Unos textos por los que desfilarán, entre otros,  algunos nombres ilustres de la literatura universal. Un impostor William Shakespeare, un arruinado Sir Walter Scott, un confiado Cervantes, un "prolífico" Alejandro Dumas, un "agradecido" José Zorrilla, un ludópata Dostoievski, un paciente Pérez Galdós, un hastiado Conan Doyle o una perseverante Jane Austen. Todos ellos nos mostrarán una parte que solemos desconocer del proceso creativo de una obra. Rechazos, casualidades, guerras, negros (ghostwriters), huidas, reflexiones sobre la tecnología... todo tiene cabida en este libro y todo ello me ha resultado sumamente atractivo e interesante.
 
A lo largo de los capítulos, que he leído en un suspiro debido a su brevedad y al ágil estilo del autor, Santiago Posteguillo nos ofrece de forma novelada lo que muchos llamarían "culturilla general" que nos hará quedar como dioses en cualquier reunión de amiguetes. La pega:  que trata tan por encima los temas, tan resumidamente, que te quedas con el concepto pero desearías profundizar más en cada asunto. Posteguillo da a veces (no en todos los casos) por verdaderas meras hipótesis, como que William Shakespeare en realidad no fue el autor de las obras que se le atribuyen, por lo que si lo que buscáis es un libro erudito y con toda clase de documentación sobre curiosidades literarias esta no es vuestra opción. Si, en cambio, queréis fantasear un poco con lo que pudo ser la historia tras alguno de los libros más importantes de la historia de la literatura universal y, además, pasar un buen rato, no lo dudéis La noche en que Frankenstein leyó El Quijote os va a encantar.
 
Sin duda leeré alguna obra más de este autor que he descubierto con estos relatos pero que destaca por sus novelas históricas -la Trilogía de Escipión, por ejemplo- que aún no he tenido el placer de leer. Y es que Santiago Posteguillo sabe cómo crear interés en el lector, aunque en los relatos casi siempre ha usado la mismo fórmula y resulta un tanto reiterativa: desvelarnos el nombre del escritor sobre el que trata el relato cuanto más tarde mejor. Un lenguaje escogido y una estructura muy dinámica han hecho que el libro me haya durado una sentada. Interesantísima opción para leer en cualquier momento.


 

sábado, 16 de marzo de 2013

Sant Jordi Bloguero 2013

Como la experiencia con el Bloguero Invisible las pasadas Navidades (podéis ver la entrada aqui) voy a apuntarme nuevamente a la propuesta de la incombustible Kayena para el 23 de abril, día del Libro. En esta ocasión habremos de enviar a nuestra pareja bloguera un libro y una rosa, como manda la tradición. Doy por supuesto que sabéis todos de qué hablo pero si no, podeis visitar la entrada con las bases pinchando sobre el banner.


Y bien, el libro que mandaré en esta ocasión es uno que alguien muy cercano me recomendó y que, compré sin pensármelo dos veces en cuanto lo vi en la librería. Compré dos, uno para mi y otro expresamente para esta ocasión. Espero que quien lo reciba lo disfrute porque promete diversión. En cuanto a lo de la rosa.... ya se me ocurrirá algo.
 
Una divertida y original historia sobre las relaciones con los padres que ninguna hija debería dejar de leer.
«Quiero a mi padre. A ser posible con tres horas de distancia por medio. O con mi madre delante. O para tomar un café. Pero dos semanas de vacaciones juntos podían desatar turbulencias insospechadas.»
Christine y Dorothea, dos amigas en los cuarenta, se disponen a pasar unas relajantes vacaciones en una isla del mar del Norte ayudando a una amiga común a renovar su pub: deberán trabajar, sí, pero tienen por delante dos semanas de paseos por el mar, copas y risas entre amigas. Sin embargo, la madre de Christine tiene otros planes para ella... tiene que estar dos semanas en el hospital así que, para no dejarlo solo, invita a Christine a que se lleve a su padre con ellas. En cuanto Heinz pone un pie en la isla toma el mando de las obras del pub. Pero las cosas se complican cuando descubre que los isleños están tras un estafador que se esconde entre ellos. Heinz lo tiene claro: sólo puede ser Johann, el misterioso huésped del hostal que, por si fuera poco, ha conquistado el corazón de su hija...
Una encantadora y original historia sobre las relaciones padre-hija.
 
Y ahora so lo queda disfrutar y esperar que llegue el gran día. ¿Vosotros os apuntáis?
 
 
 
 

jueves, 7 de febrero de 2013

'Las sirenas del invierno', de Barbara J. Zitwer


Autor: Barbara J. Zitwer 
Título: Las sirenas del invierno
ISBN: 978-84-08-10983-9
Editorial: Editorial Planeta
Año de edición: 2012
Páginas: 288
 
 
Dice la frase promocional de este libro que "si El club de los viernes te emocionó,  no puedes perderte Las sirenas del invierno". Yo no he leído el libro de Kate Jacobs pero sí me ha emocionado la amistad de estas sirenas octogenarias que han decidido vivir la vida, como diría Frank, "a su manera".

Joey Rubin es una joven arquitecta y decoradora neoyorquina. En los últimos años ha estado tan centrada en su trabajo y en conservar su independencia que ha ido descuidando viejas amistades por lo que ahora apenas cuenta con la compañía de su perra Tink. Una pasada relación sentimental con su jefe y el hecho de que no consiga pasar de ayudante de proyectos le pesan como una losa en el ámbito laboral. Pero un capricho del destino hace que consiga la oportunidad de dirigir ella sola la reforma de Stanway House, la casa señorial de la campiña inglesa donde J. M. Barrie escribió Peter Pan, y se vea de buenas a primeras en tierras inglesas. En Londres se reencontrará, después de diez años sin verse y sin apenas tener contacto, con Sarah, su amiga de toda la vida. Sarah lleva una vida totalmente opuesta a la de Joey, es una abnegada madre de familia numerosa que se ha adaptado perfectamente a su cómoda vida londinense. Retomar la amistad no va a ser cosa de un día, han pasado muchos años separadas y sus vidas poco tienen en común.

Stanway House - Cotswolds

Este principio se me hizo un poco cuesta arriba, no porque fuese aburrido, sino porque me parecía que no tenía nada de original. Pero como su lectura es tan fácil y amena, las páginas fueron pasando sin que me diera cuenta y, avanzando un poco más, comprendemos que esta introducción es totalmente necesaria para apreciar el choque que va a suponer para Joey llegar al pequeño pueblecito de Stanway. Acostumbrada a su estresante trabajo en la gran manzana, a la despersonalización de las relaciones y a la soledad de su apartamento sólo rota por las piruetas y ladridos de su perrita Tink, Joey descubre un lugar donde las relaciones son cercanas, todo el mundo se conoce, se saludan con cordialidad y la vida privada es casi de dominio público.
 
Tras un primer momento de desubicación, poco a poco la joven encontrará su lugar entre esta gente gracias sobre todo a las cinco octogenarias integrantes del Club Femenino de Natación J. M. Barrie. Aggie, Lilia, Meg, Gala y Viv no sólo son amigas desde siempre, sino que de jóvenes se hicieron la promesa de darse un baño todos los días, sea verano o invierno, en un lago cercano al pueblo. Joey tendrá la oportunidad de participar con ellas en esa especie de ritual y sentirse como una más en este grupo que será su principal punto de apoyo, entre otras cosas, cuando conozca al guardés de Stanway House, un atractivo viudo de trato difícil y padre de una hija en plena pubertad. El amor por supuesto llamará a la puerta de la protagonista pero la novela se centra sobre todo en torno a la amistad, a la importancia de saber conservarla y valorarla, a saber aprovechar las segundas oportunidades que da la vida y en procurar no desperdiciarla en cosas superfluas.

"Declaramos la intención de nuestro club, compuesto exclusivamente por mujeres,
de perseguir el objetivo de mantener la forma física mediante la práctica del ejercicio acuático,
la libertad de decir lo que pensamos y la búsqueda de la amistad eterna,
siguiendo los pasos de nuestro guía espiritual, James Matthew Barrie,
y ka más famosa de sus creaciones, el niño que no quiso crecer: Peter Pan."
 
Sin duda estas cinco mujeres han sido para mí lo mejor de la novela, cinco historias personales, cinco lecciones de vida de lo más diferentes que, sin embargo, han sabido conservar la amistad a lo largo de los años estando unidas no sólo en los buenos tiempos sino apoyándose aún más en los malos, algunos realmente dramáticos. Estas cinco "niñas grandes" hicieron lo más difícil que se nos puede plantear en una relación de amistad: aceptarse las unas a las otras tal como eran, con sus defectos y virtudes. Y prometieron, como hiciera Peter Pan, ser eternamente jóvenes porque la juventud muchas veces es un estado de ánimo.  Desde entonces siguen juntas disfrutando al máximo de la vida.

"Gala tenía la piel distendida y fina, la carne fofa le colgaba en el estómago y las caderas.
Tenía los brazos pecosos y fuertes , aunque se notaba que la carne estaba blanda bajo la piel.
Los pechos obviamente abundantes en otro tiempo, le colgaban también, pálidos, usados.
Pero a pesar de todo, la anciana caminaba con paso vivo y enérgico y parecía más segura y cómoda en su cuerpo que sus conocidas de la vida social neoyorquina del gimnasio,
siempre nerviosas y cohibidas."

La humanidad que desprende cada frase que pronuncian estas señoras ha hecho que me haya sido inevitable no sentir ternura por cada una de ellas y que me implicara de lleno en la trama. Son divertidas y ocurrentes pero también saben ver las cosas desde la perspectiva que les dan sus muchos años vividos. Ellas han aprendido lo que muchos todavía no comprenden: para hacer feliz a los demás hay que empezar por serlo uno mismo.

La sencilla pero emotiva historia que cuenta Las sirenas del invierno me ha dejado un muy buen sabor de boca. Recorrer la campiña inglesa de la mano de estas cinco entrañables ancianas ha sido todo un placer que además, me ha acercado un poco más a la figura de J. M. Barrie a través de pequeñas anécdotas que salpican la historia. El espíritu de Peter Pan inunda la novela y nos contagia, un logro que no todas las novelas consiguen.
 
 
 
 
 

viernes, 28 de septiembre de 2012

'La berlina de Prim', de Ian Gibson

Ficha técnica



Título: La berlina de Prim

Autor: Ian Gibson

Editorial: Planeta

Presentación: Tapa dura con sobrecubierta

PVP: 21,00€

Lanzamiento: 19/06/2012

ISBN: 978-84-08-00766-1

Número de páginas: 376

Género: Novela histórica




Sinopsis


Principios de septiembre de 1873. La Primera República, con apenas nueve meses de vida, agoniza. El periodista Patrick Boyd llega a España con una misión: aclarar el asesinato, tres años antes, de su amigo el general Prim, presidente del Gobierno y el hombre más poderoso del país. Patrick, hijo ilegítimo de una joven andaluza y del irlandés Robert Boyd, fusilado en Málaga al lado de Torrijos y cincuenta compañeros, está decidido a descubrir quién o quienes maquinaron el magnicidio que cambió el destino de España. Su trepidante búsqueda detectivesca, con epicentro en Madrid, lo lleva desde Sevilla a Francia, y termina otra vez por tierras andaluzas, en vísperas del golpe militar que acabará durante más de medio siglo con el sueño republicano.

Opinión



Tuve conocimiento de este libro al ser galardonado con el Premio Fernando Lara 2012 y lo primero que me llamó la atención de él fue la época en la que está ambientado. Siempre me he sentido atraída por la Historia y, en concreto, el siglo XIX español me parece un período apasionante en todos los ámbitos: social, económico, político y cultural.

España comienza este siglo luchando contra las fuerzas francesas de Napoleón en la Guerra de la Independencia. Es la época que tan bien retratara de Goya en sus pinturas La carga de los mamelucos o Los fusilamientos del 3 de mayo. Las estructuras sociales, políticas y económicas del Antiguo Régimen agonizan. Entre todos estos cambios surgen atisbos de democracia: la Constitución de Cádiz (1812), el trienio Liberal (iniciado con el levantamiento de Riego) o la Constitución de 1869 que surgió de La Revolución de 1868, llamada "la Gloriosa", que ya plasma algo para nosotros tan normal como puede ser la independencia de poderes, el sufragio universal masculino, la monarquía constitucional como forma de gobierno o la ampliación de los derechos individuales. Un siglo convulso en lo social que sentará los cimientos de lo que hoy conocemos como España y que acaba con la pérdida en 1898 del símbolo de nuestra hegemonía en Europa, nuestras últimas colonias de ultramar: Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

Berlina del General Juan Prim y Prats 
© Museo del Ejército - Ministerio de Defensa


La berlina de Prim está ambientada precisamente en el año 1873, cuando la Primera República sufría sus últimos estertores. Patrick Boyd es un irlandés de origen español, periodista y ornitólogo en sus ratos libres que viene a España con la intención de cumplir dos retos: descubrir quién fue el responsable del asesitato de Prim, al que conoció años atrás, y su contemplar a los ánsares en su hábitat natural de Doñana. Su proyecto periodístico de investigación acerca de las circunstancias que rodearon la muerte de Prim se encuentra con más dificultades de las esperadas. Ayudado por un ornitólogo aficionado, Antonio Machado (abuelo de Antonio y Manuel) y por un amigo personal de Prim, Antonio Muñiz, tendrá la oportunidad de entrevistarse con los principales sospechosos de la muerte del general. Por las páginas de esta novela histórica o Historia novelada, desfilan los sospechosos reales de ser los promotores del asesinato: el duque de Montpensier, cuñado de Isabel II y ansioso por reinar, Solís, su ayudante, el general Serrano, que perdería poder si Amadeo I subía al trono como pretendía Prim, el partido republicano que veía en Prim un obstáculo para su causa, José Paúl Angulo, director del periódico El Combate, partidario de una revolución violenta, etc...


"esto es una novela, pero una novela en que, mezclados con los elementos de ficción, 
hay otros reales, verídicos, históricos, por muy inventados que parezcan"

Gibson, a través de Patrick Boyd, investigará en profundidad todas las posibles vías pero hay demasiada gente interesada en que el asesinato de Prim no se esclarezca y pronto empezará a recibir inquietantes amenzas. Paralelamente a su investigación, y para añadir algo de ternura a tan truculenta historia, Boyd de enamorará de una "marquesa despampanante y ¡republicana!" infelizmente casada con la que está dispuesto a regresar a Irlanda pase lo que pase.

EL general Prim i Prats pintado por Madrazo
En La berlina de Prim, Ian Gibson nos da una lección de historia de España, nos muestra nuestros defectos como comunidad, pero no se olvida de nuestras virtudes. Su amor por este país, y sobre todo por su cultura, se aprecia en los paseos a los que nos invita por las calles y patios de Sevilla o por los cafés de la capital. Retrata con realismo la sociedad española del siglo XIX, ansiosa por modernizarse, por culturizarse, por abrirse a las tendencias e ideas que vienen de fuera, pero incapaz de aunar esfuerzos y ponerse de acuerdo en las cuestiones principales como la forma en la que dirigir su propio destino. Vemos cómo las luchas de poder o los distintos intereses, bien políticos económicos o personales, son determinantes en el devenir de la Historia de la Humanidad. Y nos plantea una incógnita: ¿Qué hubiese sido de España si Prim no hubiera muerto? ¿Hubiese tenido lugar la Restauración borbónica? ¿Estaríamos mejor o peor ahora?. Nunca lo sabremos. Como dirá Galdós en un momento de la novela:

"Los españoles somos gente difícil y peleona-dijo, suspirando-. Nunca nos ponemos de acuerdo
 sobre nada. Se dice, quizás con razón, que nuestro principal pecado mortal es la envidia. 
¡Hay que excluir al otro! ¡Impedir que medre, que triunfe!"


No sé si habremos aprendido la lección.