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miércoles, 27 de marzo de 2013

'Nada', de Carmen Laforet



Título: Nada
Autor: Carmen Laforet
Editorial: Austral
Año de edición: 2006
ISBN: 978-84-233-4279-2
Páginas: 304
 


Muchos años han pasado desde que compré este libro hasta que he decidido leerlo y agradezco haberlo hecho ahora porque estoy segura que entonces no hubiese captado la singularidad de esta obra.

Nada. Solamente el título ya impone. Una palabra tan dolorosamente tajante. Nada. Sólo dos sílabas, múltiples connotaciones. Vacío. Cero, ninguno, nadie, nulidad, carencia, ausencia.* Nada es lo que se lleva la joven protagonista y narradora de esta historia tras vivir un año con unos parientes. Más tarde, no sabemos cuánto, con la sabiduría que quizá extrajo de esta experiencia, ella misma nos narra esta época de su vida con un absoluto distanciamiento, no sabiendo hasta el final qué ha sido de ella en los años sucesivos.

 

"Me marchaba ahora sin haber conocido nada de lo que confusamente esperaba:


la vida en su plenitud, la alegría, el interés profundo, el amor.
De la casa de la calle Aribau no me llevaba nada.
Al menos, así creía yo entonces."

 

Andrea, una joven de 18 años, llega a Barcelona a finales de 1939, recién acabada la Guerra Civil, portando en su desvencijada maleta sus ansias de libertad y expectación ante el futuro, disponiéndose a iniciar sus estudios universitarios. Pero sus grandes expectativas pronto se verán frustradas al chocar con el ambiente de opresión y violencia que vivirá en casa de su abuela y sus tíos.


Andrea encuentra el primer obstáculo para lograr la libertad que ambiciona en la figura de su tía Angustias, mujer autoritaria y de estricta moral, siempre vigilante en su intento por velar por que su sobrina no se desvíe del buen camino (entiéndase el camino que dictaba la moral católica). Quizá sea esta la forma que tiene Angustias de expiar sus pecados, en concreto uno inconfesable que la tiene algo trastornada. Pero junto a Angustias viven sus hermanos Román, mujeriego y mezquino, y Juan, desequilibrado y violento, su mujer Gloria, alocada y viciosa, y la condescendiente abuela de la que todos se aprovechan. El mal ambiente generado en la casa por las continuas peleas entre Román y Juan, las palizas de Juan a su mujer, la vigilancia constante de Angustias y la escasez económica suscitarán en Andrea un sentimiento de hostilidad hacia su familia y motivarán que sólo se sienta libre cuando sale de la casa de la calle Aribau, fuera del ambiente de sordidez en el que vive su familia, a esa Barcelona teñida de melancolía.

Como un soplo de aire limpio y fresco viene a ser la amistad que entabla Andrea con Ena, una joven de clase alta, que le hace conocer un ambiente muy diferente al que tiene en casa: unos padres amorosos y bien avenidos, rodeada de lujos, con cierta libertad de movimientos. El interés que muestra Ena por su tío Román, pianista de notable talento, separará a las amigas causando en Andrea una gran frustración. Este distanciamiento propiciará que Andrea de pie a las intenciones amorosas de Pons, un niño bien algo infantil, que le adentrará en el mundo bohemio de los artistas de la calle Montcada. Pero esta relación también le traerá complicaciones. El desengaño y la frustración se apoderan de una Andrea que siente como su vida carece de sentido.

 
"Me parecía que de nada vale correr si siempre ha de irse por el mismo camino,
cerrado, de nuestra personalidad. Unos seres nacen para vivir,
otros para trabajar, otros para mirar la vida. 
Yo tenía un pequeño y ruin papel de espectadora.
Imposible salirme de él. Imposible libertarme.
Una tremenda congoja fue para mí lo único real en aquellos momentos".


Carmen Laforet, o Andrea que es quien narra la historia, no nos dibuja un marco histórico concreto, no nos pone en situación explicándonos que el país acaba de salir de una Guerra Civil de tres años que ha dejado profundas cicatrices y odios entre vencedores y vencidos y ha sumido en la pobreza a gran parte de la población. Tampoco hace juicios de valor ni se posiciona con ningún bando pero nos muestra sutilmente las diferencias existentes entre las clases sociales. La familia de Andrea, los vencidos, los rojos, empobrecidos que tienen que malvender sus posesiones para poder comer, llegando al desequilibrio mental por la falta de comida y trabajo. La familia de Ena, en contraste, los vencedores, leales al Régimen, nadando en la abundancia y yendo de fiesta en fiesta de la alta sociedad. El ambiente universitario y bohemio de la calle Montcada nos mostrará a una juventud que quiere cambiar las cosas pero que choca siempre con los muros infranqueables del orden establecido. El barrio chino donde acude Gloria a jugar a cartas nos muestra la marginación y la corrupción de las clases bajas. Pinceladas sutiles que pasaron desapercibidas a la censura pero que muestran a las claras la terrible situación que dejó la Guerra Civil en España.

Como he dicho, la intención de Laforet no es histórica, ni de denuncia social. La autora está más interesada en las personas, los personajes y su drama humano. Un drama del que Andrea es simple observadora, no se implica en ningún momento. Algo que a mí me resultó exasperante al extremo pero que encaja muy bien con la personalidad de la protagonista. Es una chica de dieciocho años que sólo se preocupa por ella misma y sus escasas perspectivas de futuro. El drama que puedan estar viviendo los demás no es relevante para ella, por eso elude explicarnos qué le pasa a Román, cuál es el secreto de la tía Angustias o no actúa ante las terribles palizas que sufre Gloria. Estas omisiones han logrado, por lo menos a mí, mantenerme interesada durante todo el libro, intentando descifrar los escasos datos que nos aporta Andrea.

Se podría analizar mucho sobre distintos aspectos de esta novela, una novela redonda, sin fisuras. Una novela que supuso una nota discordante entre la voces que se oían el el ambiente literario de posguerra. Una novela en la que la protagonista, una mujer, no es la chica apocada y temerosa de Dios a la que estaba acostumbrada la literatura de la época (con honrosas excepciones). Una novela en la que predomina un tono oscuro, una realidad sin idealización y unos personajes pesimistas y desorientados, algo también fuera de lo común en aquellos años en los predominaban los textos propagandísticos del Régimen de Franco. Una novela, en fin, imprescindible.



*Diccionario de sinónimos y antónimos © 2005 Espasa-Calpe