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sábado, 7 de julio de 2012

Reseña - El asesino hipocondríaco - Juan Jacinto Muñoz Rengel

Hacía tiempo que no me encontraba con una novela tan sorprendente y original. De hecho, no recuerdo ninguna que se le pueda comparar. Y eso, además de otros que os comentaré, es un punto a su favor. Comencemos poniéndonos en situación...





Ficha técnica



Título: El asesino hipocondríaco
Autor: Juan Jacinto Muñoz Rengel
Editorial: Plaza & Janés Editores
Encuadernación: Tapa blanda
PVP: 16,90€
Lanzamiento: 2012
ISBN: 9788401352256
Nº de páginas: 224
Género: Novela






Sinopsis



El señor Y. debe cumplir su último encargo como asesino profesional, pero para conseguirlo tendrá que superar un grave obstáculo: no le queda más que un día de vida. En realidad, el enigmático asesino a sueldo que responde a las iniciales M.Y. lleva años muriéndose, desde el mismo momento en que vino a este mundo. Le persiguen tantas enfermedades que cualquiera podría considerarlo un milagro médico. Ahora, por encargo de un cliente misterioso que se mantiene en la sombra, debe matar al escurridizo Eduardo Blaisten antes de que le asalte una apoplejía terminal o una úlcera gangrenosa o un empeoramiento de su Síndrome de Espasmo Profesional.
Su incomprensible mala suerte irá frustrando uno tras otro todos sus intentos de homicidio, y estableciendo una mágica conexión entre sus propias penalidades y los grandes males físicos, psicológicos e imaginarios, que torturaron a Poe, Proust, Voltaire, Tolstói, Molière, Kant y al resto de los hipocondríacos ilustres de la historia de la literatura y el pensamiento...Una inteligente y divertidísima novela que aúna intriga, obsesión, asesinato y amor incondicional por la literatura. 



Opinión


Pocas veces nos encontramos con que el protagonista de un  libro es un asesino a sueldo, y aún menos las que a dicho asesino le cogemos cierto afecto. Eso es lo que me ha pasado al leer El asesino hipocondríaco. Este hombre no encaja con la imagen del típico mercenario, cruel y despiadado sino que es lo que vendríamos a llamar un "pobre hombre" con muchísimas fobias o manías.
Según la RAE, la hipocondria es "una afección caracterizada por la gran sensibilidad del sistema nervioso con tristeza habitual y preocupación constante y angustiosa por la salud". Y el señor Y. es un hipocondríaco en toda regla. En su mente padece todas las enfermedades habidas y por haber , llegando a experimentar y padecer cada uno de sus síntomas. Además, cada día que pasa está convencido de que ese será el último que comparta con los mortales. Con este tremendo sentimiento de angustia que supone pensar que la muerte puede sobrevenirte en cualquier momento, vive nuestro protagonista, al que hay que sumarle el sufrimiento que le causa el rechazo o la mofa que recibe por parte de la gente. Sí señores, el pobre señor Y. también tiene su corazoncito, oigan. Las personas que se cruzan en su camino y que, por supuesto, desconocen su enfermedad deben pensar de él que es un friki (yo desde luego lo pensaría) pero en realidad es digno de compasión.  Si leéis la novela entenderéis de lo que hablo porque sus paranoias le llevan a protagonizar escenas surrealistas, como la de la mercería o la de la oficina de correos.

Del protagonista desconocemos muchas cosas, y aquellas de las que tenemos noticia es por su boca, ya que la novela está narrada en primera persona a modo de monólogo interior, por lo que habrán de pasar por el filtro de la realidad distorsionada que la hipocondria le hace percibir. No obstante, el autor tiene el mérito de hacernos sentir un poco de empatía hacia el personaje, de ponernos en su lugar y plantearnos cómo nos sentiríamos en su situación. 

Como ya he dicho, este asesino tendrá te cumplir un encargo por el que ha recibido ya su salario por adelantado y se ve en la obligación moral (¡¡señores, un asesino con principios!!) de terminar con lo que empezó. Pero es que, además de hipocondríaco, este asesino es un poco torpe y para la realización de su cometido inventará mil y una tretas le llevarán a encontrarse en situaciones realmente surrealistas y que nos harán esbozar una sonrisa, cuando no soltar un carcajada.
Si su humor me ha encantado, también tengo que resaltar algo que me ha resultado muy entretenido  y curioso. La historia está salpicada de anécdotas que nos cuenta el propio señor Y. protagonizadas por lo que él llama su "lista de Grandes Hombres". El señor Y., como cualquier mortal, tiene ídolos. No ídolos al uso tipo cantantes, actores o estrellas del deporte sino personajes ilustres de la Historia que, según él, comparten con él el hecho de haber padecido alguna o algunas de las enfermedades que sufre. Estas anécdotas, basadas en hechos más o menos reales, son sin duda exageradas por el hecho de que el señor Y. necesita compadecerse de su mala suerte consolándose por el hecho de compartir enfermedad con personas tan relevantes. Y es que si personajes como  un Immanuel Kant, insociabe y maniático, un Edgar Allan Poe asediado por la mala suerte, un Swift sordo y aislado, un Descartes frágil y enclenque o un  Lord Byron deforme, entre otros ilustres "infelices víctimas del infortunio".han sufrido en sus carnes el mismo padecimiento que tú, te sientes un poco reconfortado en tu mala fortuna ¿no creéis?.

Para terminar, tengo que hablar de las innumerables enfermedades que nos presenta el autor y que no nombraré aquí porque la lista sería muy larga. Muchas veces he tenido que echar mano de Google para averiguar a qué se refería con tal o cuál afección pero, si he de reconocer que no me gusta tener que parar de leer para consultar algo, sí que me ha gustado conocer algunas enfermedades llamadas "raras" y como nota curiosa, he aprendido algo que siempre me había inquietado pero no me había preocupado por intentar darle una explicación y es por qué se producen los déjà vu

En fin, un libro que no deberíais perderos por su originalidad, estilo y humor.