Título: Y entonces sucedió algo maravilloso
Autor: Sonia Laredo (seudónimo)
Editorial: Ediciones Destino
Año de edición: 2013
ISBN: 978-84-233-4651-6
Páginas: 392
Nada más ver la portada de este libro recordé mi infancia, me vinieron a la imaginación bosques y hadas, aventuras y amores, cuentos inolvidables que disfruté siendo niña. La portada de "Y entonces sucedió algo maravilloso", una ilustración de Lizzy Stewart que no puede haber estado mejor escogida, evoca una sensación de paz, magia, ensoñación y belleza de los cuentos de siempre. Las dos personas que descansan fundidas y confundidas con la naturaleza, de las cuales parecen brotar flores silvestres y en cuyo regazo los pájaros encuentran refugio, son los protagonistas de esta historia que contiene todos los elementos de las fábulas que leíamos de pequeños. La sensación de estar ante un libro especial se hizo más fuerte al tenerlo en mis manos y abrirlo. Su dedicatoria, que aquí transcribo, no puede dejar más clara, su vocación de cuento, un cuento moderno, pero cuento al fin y al cabo.
"En jubiloso recuerdo de mis amigos los hermanos Jacobo y Guillermo Grimm.
Sin olvidarme de Hans Christian Andersen"
¿Sabíais que nuestra vida puede convertirse en una obra de arte? ¿Que teniendo en cuenta algunos ingredientes indispensables podemos hacer de ella una maravillosa aventura? Brianda Gonzaga, una editora que roza la cuarentena y que siempre se ha sentido poca cosa, se propone hacer que su vida sea mejor cuando es despedida de su trabajo. Decide que se dejará guiar por las señales que le mandan quienes siempre ha considerado sus mejores amigos, los libros, y lo abandonará todo para dirigirse a Nuba, un precioso pueblo del norte donde una librería, la Locus Docendi, y su propietario le darán la oportunidad de encontrarse por fin a sí misma.
"Siempre había sabido que tenía el mundo en mis manos porque,
mientras mis manos fuesen capaces de abrir un libro,
estaba segura de que el mundo aguardaba ahí
-intacto, incontaminado, perfecto, y también dañado, impuro, vulgar-
para mi.
Y entonces,
mientras estaba en mi casa y me sentía sola, fracasada y desesperada,
me dispuse a jugar a mi juego privado de los libros, buscando consuelo.
Me prepare para seguir el camino que los libros
me indicaran sin saber que me llevaría a encontrarme con un reino mágico,
un hombre misterioso, un viejo secreto y un tesoro incalculable."
La pretensión de Sonia Laredo con este libro parece ser doble. Por un lado, quiere crear un cuento de hadas a la antigua usanza con damiselas en apuros, bosques misteriosos, extraños encuentros bajo terribles tormentas, casas encantadas, madrastras malvadas, lobos con piel de cordero y hasta un tesoro oculto. Y por otro, aprovecha para hacer un homenaje a la literatura con multitud de referencias literarias puestas en boca de la protagonista en sus reflexiones. Toda una muestra de admiración y cariño por los libros y la literatura por lo que no es de extrañar que la profesión que ha elegido la autora para Brianda sea la de editora. Kipling, Esopo y sus fábulas, Cervantes, Valle-Inclán, las hermanas Brönte, Lord Byron, Quevedo, Jane Austen o Lope de Vega son sólo algunos de los nombres que aparecen en estas páginas llenas de humanidad y esperanza.
Si quieres hacer de tu vida una obra de arte debes ponerle amor.
No rencor, ni odio, ni ira, ni amargura, sino amor.
Amor del bueno.
La autora ha creado una especie de Caperucita moderna a la que no le faltará el lobo que acecha por esas calles y el leñador que la salve. Todo encuadrado en el paisaje de la encantadora Nuba, un lugar del que nadie querría salir. Además de los protagonistas principales: Brianda, Tomás, don Lorenzo, Romilda o Lope, creo que es todo un acierto el hecho de que la autora nos va presentando a una serie de personajes que visitan la librería y de los cuales siempre podemos extraer alguna lección: Martina, acomplejada por la belleza de su hermana; Josué, siempre falto de tiempo, don Ciriaco, un viejo desde que era joven o "el Alcachofo", un chico dispuesto y servicial que hará buenas migas con la protagonista. De todos los personajes, sin embargo, don Lorenzo destaca entre los demás, por su sabiduría, por su amor a los libros, por su ternura envuelta en ese tosco envoltorio. En cambio a Tomás, un leñador misterioso, le he encontrado falto de entidad, demasiado desdibujado, demasiado opaco e impersonal. Algo que quizá haya sido voluntario por parte de la escritora pero que a mi me ha chirriado un poco.
La historia que nos propone Sonia Laredo es sin duda una bonita historia, que nos permite soñar con una vida mejor, que nos enseña que la inseguridad se puede vencer, que el cambio es posible, que podemos escribir nuestro destino y que los libros siempre son nuestros mejores compañeros. De esas historias que además de un buen sabor de boca deja un poso de optimismo en nuestro ánimo. No dejéis de visitar Nuba, la magia nunca debe perderse.
"Vivir consiste en atrapar el momento presente,
en tener la osadía de meterlo en la red igual que un pescador
que no sueña con los peces que atrapará mañana,
sino en los que pasan a su lado mientras extiende sus aperos por el agua."
*Gracias a la editorial Destino y a Momentos de silencio compartido
por contar conmigo para esta maratón de lectura #algomaravilloso.
por contar conmigo para esta maratón de lectura #algomaravilloso.



