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martes, 28 de agosto de 2012

'El príncipe destronado', de Miguel Delibes

Cuando echamos la vista atrás hacia nuestra infancia seguro que hay alguna película que recordamos con especial cariño. Entre algunas que me marcaron, por diversas razones, se encuentran: Un gángster para un milagroLa flauta mágicaLa guerra de los niños o Tobi. A los que hayáis pasado la treintena seguro que os sonarán sobre todo estas dos últimas. Don Matías, el profesor de los Parchís, y Tobi, el pequeño al que le crecían alas, nos ganaron a todos el corazón a principios de los 80. Ese niño, Lolo García, protagonizó otra película que he visto muchas veces: La guerra de Papá, basada en el libro que hoy os traigo, El príncipe destronado, de Miguel Delibes. Así pues, al leer este libro he vuelto un poco a mi infancia, a recordar aquellas sesiones de sábado por la tarde en las que me sentaba con mi hermano a ver la película que echaban por la tele y ha sido inevitable ponerle a Quico la cara de aquel niñito adorable de dorados rizos y mirada traviesa.


Ficha técnica

Título: El príncipe destronado

Autor: Miguel Delibes

Editorial: Austral

Encuadernación: Rústica sin solapas

PVP: 6,95 €

Fecha de publicación: 2010

ISBN: 978-84-233-4241-9

Número de páginas: 240

Género: Narrativa








Sinopsis

Un día en la vida de Quico, un niño de tres años, nos lleva a comprender, a través de sus vivencias y travesuras, cómo vive su papel de "Príncipe destronado", al haberle quitado la pequeña Cris el privilegio de ser el "rey de la casa". A través de los ojos de Quico, vemos, también, el mundo que lo rodea: sus padres, sus hermanos; el amor pero también el desamor que lo envuelven.

Opinión

-Le contemplas demasiado.
- ¡Oh, no, no digas eso! Este niño necesita un cariño especial, Merche. No olvides que hasta hace un año era el rey de la casa. Es el príncipe destronado, ¿oyes? Ayer, todo para él; hoy, nada. Es muy duro, mujer.
La voz de Mamá era suave, pero implacable:
-Tonterías -dijo-. Yo he destronado ya cuatro príncipes sin tantos paños calientes y me ha ido muy bien.
-Has tenido suerte, eso es todo. Pero mira lo que dicen los psiquiatras.
-¿Qué?
-Los complejos y eso. Todo eso viene de cuando niños, ya ves. Una cosa a la que no le das importancia y, a lo mejor, de mayor, un complejo. Son cosas muy enrevesadas, ésas, pero Pepa cruz, ya lo oyes, antes una enfermedad que un complejo. Es muy serio, hija, eso de los complejos.


El príncipe destronado discurre a lo largo de un día de diciembre de 1963. Hoy es un día más en la vida de Quico, un niño de casi cuatro años al que el nacimiento de una nueva hermana le ha hecho perder el protagonismo que acaparaba hasta hacía poco. Ya no es el rey de la casa, una pequeña princesita acapara ahora la atención de sus padres, hermanos y las chicas del servicio. A lo largo del día Quico hará sus travesuras, compartiremos con él su fascinación ante el mundo que le rodea, sus miedos también, nos sorprenderemos con su imaginación y festejaremos sus pequeños logros.

Al leer El príncipe destronado uno puede quedarse en las simples anécdotas, aquellas que nos devolverán a nuestra infancia y nos arrancarán una sonrisa porque todos las hemos hecho en algún momento: jugar a médicos con nuestros hermanos, desafíar a los mayores pronunciando palabras prohibidas o publicar a los cuatro vientos que no hemos mojado la cama para que nos aplaudan el logro. Pero la mirada ingenua de Quico nos hace intuir mucho más, cosas que se le escapan a un niño porque "son de mayores".
Miguel Delibes no sólo nos describe a la familia de Quico, la infelicidad de la madre, el autoritarsmo del padre, la rebeldía de los hijos mayores, sino que consigue hacer un retrato de la vida cotidiana de la burguesía en la época del franquismo. Vemos cómo empieza a surgir un nuevo sentimiento entre los jóvenes de querer dejar atrás viejos rencores en una sociedad donde el recuerdo de la Guerra Civil está todavía muy vivo. La acusada religiosidad, la incultura del pueblo (representado en este caso por las criadas) o el papel de la mujer en la sociedad es clara y admirablemente dibujado por la pluma de Delibes. 

"-¿Es pecado, Vito?- dijo
-Pecado? ¡Y de los gordos! Si te agarran ahora los 
demonios no paran hasta dejarte en los infiernos."


Hoy os propongo un regreso a la infancia. Retroceded a la época en que teníais cuatro años, cuando todo era deslumbrante, cuando un simple tubo de dentífrico podía ser una escopeta para matar a los malos o un coche de bomberos o cuando una estantería en penumbra podía ser el más fiero de los monstruos. Cuando mirábamos el mundo con la ingenuidad que nos daba la niñez a pesar de que lo que nos rodeaba carecía muchas veces de esa inocencia. No perdamos esa candidez, hoy os propongo ser un poco niños y desafiar las reglas. ¡Mierda, cagao, culo! ;-)