Título: Mentes vacías
Autora: Maribel Romero Soler
ASIN: B007GZXAPY
Formato: epub
Longitud: 160 páginas (aprox)
Muchas veces nos dejamos llevar por las portadas de los libros. Y ésta, aunque preciosa para mi gusto, puede inducirnos a error. Puede pareceros que este libro es de esos de ciencia ficción ambientados en un futuro en el que campan a sus anchas androides y naves espaciales. Nada más lejos de la realidad. Cierto es que tiene lugar un futuro cercano en el que los avances científicos han llegado incluso a lograr la vacuna contra el cáncer. Y también que uno de esos adelantos es el leitmotiv de la novela. Pero hasta ahí llega la ciencia ficción. El resto de la novela es un thriller con bastante suspense en el que caben dilemas morales, truculentos negocios, problemas de pareja y hasta enredos familiares.
En 2045 lo último en cirugía es la llamada "operación de la felicidad", que consiste en el borrado total de la memoria del paciente. Una operación quirúrgica que pretende financiar el Programa experimental de bienestar de la Seguridad Social y que se vende como la alternativa a las residencias de ancianos, ya que mediante ella al paciente se le borran sus recuerdos y se le impide almacenar nuevos, logrando así un estado de despreocupación absoluta. "Los recuerdos duelen, sin recuerdos no hay dolor", es la base de la que parte un misterioso médico alemán para llevar a cabo este proyecto en el que, teóricamente, el paciente debe experimentar un grado de felicidad absoluto. La clínica encargada de llevar a cabo el proyecto elige a cuarenta personas, la mayoría ancianas, para experimentar sus reacciones ante la operación. Una de esas personas escogidas es Celia, una anciana profesora, a la que su hija Julia llevó allí sin mucho convencimiento. Pero en su caso la operación no ha salido como debía ya que sus recuerdos siguen intactos. Para no causar molestias a su familia decidirá fingir que la operación ha sido un éxito pero una serie de muertes en extrañas circunstancias la pondrán sobre la pista que la llevará a descubrir una macabra trama que pondrá en peligro su vida.
El olvido que sufrían los treinta y nueve ancianos que permanecían en el CEXBIMA,
a excepción de Celia, estaba justificado por una intervención quirúrgica.
El olvido de sus familias, amigos o conocidos, no estaba justificado por nada.
Lo que en principio a Julia le parecía una operación aberrante finalmente es visto como una solución a la pérdida de calidad de vida de su madre. Estamos aquí ante uno de los dilemas morales que plantea la novela y que más me ha gustado: ¿es aceptable moralmente esta operación de la felicidad? ¿es lícito desposeer a una persona precisamente aquello que precisamente le confiere su humanidad, es decir, sus pensamientos y recuerdos?. El escenario que nos plantea la novela no es descabellado. El envejecimiento desmesurado de la población, la insostenibilidad del sistema de pensiones y la deshumanización de las relaciones personales podrían llevarnos a una situación en la que la respuesta a esta pregunta no estuviera tan clara. Cada vez son más las personas que llegan a edades avanzadas y que no pueden valerse por sí mismos, teniendo que recurrir residencias de ancianos o a la asistencia de sus familias en los mejores casos o viviendo en condiciones deplorables en otros. ¿Es mejor sufrir o no enterarse de nada? ¿Es vida una en la que mañana no recuerdas lo que has hecho hoy? ¿No es esto algo parecido al exterminio que llevó a cabo Hitler con quienes no consideraba productivos?
¿A qué jugamos? ¿A nuevos Dioses? ¿Y qué pinta aquí el Estado?
El Estado decide que a los viejos hay que borrarles la memoria.
¿Estas decisiones competen al Estado? Claro, competen al Estado
en la medida en que se van a ahorrar un dineral en pensiones.
¿Por qué no se la borran a los delincuentes, a los criminales o a los corruptos?
Así no se acuerdan de que lo son y dejan de ejecutar sus fechorías.
La novela, escrita a modo de thriller logra mantenernos atentos durante toda la narración, mérito sin duda de la autora que adereza la trama con problemas matrimoniales, falta de comunicación paterno-filial y enredos familiares. Sólo ha habido una cosa que me ha chirriado de la novela y es que en un futuro en el que hay tantos avances tecnológicos se use todavía el fax y los móviles sean prácticamente iguales a los que usamos hoy en día. La historia bien se hubiera podido desarrollar en 2013 y hubiese sido igualmente creíble.
Quiero agradecer a la autora el envío del ejemplar.
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