sábado, 5 de abril de 2014

"Bridget Jones. Loca por él" de Helen Fielding


Título: Bridget Jones. Loca por él
Autor: Helen Fielding
Editorial: Planeta
Año edición: 2013
ISBN: 978-84-08-12165-7
Páginas: 480



Allá por el año 1999 leí un libro titulado El diario de Bridget Jones. Tanto me gustó que seguidamente leí  Bridget Jones: sobreviviré, la continuación que la autora sacó aprovechando el éxito que había tenido las aventuras de esta chica con incontinencia verbal, loca por encontrar una pareja y adicta a los libros de autoayuda. Disfruté mucho leyendo estos libros, me parecieron frescos y divertidos y llegué a cogerle cariño al personaje de Bridget, con quien es fácil sentirse identificada en algún momento. Años después las novela fueron llevadas al cine con Renée Zellweger, Colin Firth y Hugh Grant, pero jamás pensé volverla a encontrar en letra impresa.

Bridget Jones. Loca por él ha sido como topar por la calle con una vieja amiga del instituto. Te alegras de saber de ella y estás deseando saber qué ha sido de su vida pero han pasado tantos años que no sabes exactamente si las dos conservaréis ese feeling que os unía antaño. En unos casos esa distancia emocional no se salva jamás. En otros, en cambio, el trecho que separa a ambas personas se recorre en apenas unos segundos. Y no sabemos muy bien por qué, pero pasa. Con el miedo y la incertidumbre de saber en cuál de estos dos casos finalizaría este encuentro, y cierto enfado hacia la autora por la revelación en los medios de un detalle que marca la vida de Bridget, abordé este tercer libro doce años después de cerrar aquel Bridget Jones: sobreviviré

Han ocurrido muchas cosas desde que dejamos de saber de Bridget y algunas, o una en concreto que no desvelaré aquí pero que es vox populi, me chocó tanto que empecé a leer con cierto recelo. Ahora ella es una señora de cincuenta y un años como cualquier otra. Cuenta con algunas arrugas, unas cuantas canas y su eternos kilitos de más pero en el fondo sigue siendo la misma Bridget, "nuestra"  Bridget, esa chica despistada e insegura que se metía en líos con una facilidad pasmosa y que anotaba compulsivamente su peso, las calorías consumidas, los cigarrillos fumados o todo aquello que fuese susceptible de ser cuantificado en un diario que mucha gente llegó a imitar. 

Jueves, 19 de abril de 2012

79 kg; unidades de alcohol: 4 (bien); calorías: 2.822 (pero es mejor comer comida de verdad en un club que trozos de queso rancio y palitos de pescado en casa); posibilidad de tener o deseo de volver a tener sexo: 0.

Bridget es una madre que ha tenido que hacerse cargo sola de sus dos hijos y siente que lleva tanto tiempo sin tener sexo que cree que ha recuperado la virginidad. Como sucede casi siempre son sus amigos Shaz, Jude y Tom quienes le dan un toque de atención y los que le ayudan a que se de de cuenta de que tiene que empezar a vivir una vida que había dejado aparcada por un tiempo para dedicase por entero a criar a los niños. A partir de aquí, intentará, como se dice vulgarmente, volver al mercado, es decir, salir con hombres y conocer nueva gente. Las nuevas tecnologías proporcionan una gran oportunidad para este propósito pero también tienen un gran peligro. Su experiencia con las páginas de contactos no será exactamente lo que ella espera así que ampliará su abanico de posibilidades de encontrar pareja abriéndose también una cuenta de Twitter. Además, resuelve que tiene que empezar a retomar su carrera profesional que sea compatible con su maternidad por lo que decide escribir un guión y buscar quién lo produzca. 


"Lloros en el cuarto de los niños. Aún con las sábanas manchadas de diarrea en la mano, me he desviado hacia la habitación y a medio camino he oído lloros rivales procedentes del cuarto de baño. Me he planteado darme al vino. Me he recordado a mí misma que soy una madre responsable, no una putilla en un pub. Me he echado a temblar, histérica, entre la habitación de los niños y el cuarto de baño. El llanto del baño iba en aumento. He entrado pensando que Mabel se habría comido una maquinilla Bic, un bote de veneno o algo parecido, pero me la he encontrado haciendo caca en el suelo con expresión culpable y espantada. Me he sentido abrumada por mi amor hacia ella. La he cogido. Ahora no hay diarrea y vomitona sólo en las sábanas, en la alfombrilla del cuarto de baño, en Mabel, etcétera, sino también en el camisón vagamente sexual"


La faceta de madre de Bridget y la situación a la que se enfrenta añade un punto de ternura a una historia que, a pesar de que he disfrutado, me ha resultado tediosa en ciertos momentos. Tiene momentos ciertamente divertidos como la charla en Twitter con unas cuantas copas de más. Pero a pesar de esos momentos y de ser una historia completamente diferente a las anteriores me parecía estar leyendo algo ya leído, más de lo mismo. Y conste que sigo encariñada con esta niña grande que da mil vueltas a las cosas, que se dispersa, que es ocurrente y divertida pero, para mi, ya no es lo que fue: Tom o Jude, sus amigos de siempre, se han quedado anclados en los treinta, Daniel Cleaver, ese canalla cautivador, ya no encanta ni a las serpientes y no os digo nada de Mark Darcy porque aún sigo enfadada con la autora.

Creo que, como se dice en las rupturas amorosas: "cariño, no es por ti es por mí". Y es cierto, quizá la que haya cambiado sea yo y este tipo de lecturas ya sólo me sirvan para paliar un poco la nostalgia de una época ya pasada. Aunque hubiese preferido que Helen Fielding hubiera dejado a Bridget para siempre con treinta y cinco años.









lunes, 24 de marzo de 2014

"La ciudad de los ojos grises" de Félix G. Modroño







Título: La ciudad de los ojos grises
Autor: Félix G. Modroño
Editorial: Algaida
Año edición: 2012
ISBN: 978-84-9877-751-2
Páginas: 400





Sé que esta reseña va a ser redundante, sé que habréis leído tropecientas opiniones sobre este libro y todas positivas. Pues bien, ésta (si seguís leyendo) será la que haga tropecientas una. Decidí leer esta novela, aplazada durante meses, durante un viaje en tren a Barcelona. He de reconocer que fue el mejor trayecto en tren que recuerdo aunque quizá mi compañero de asiento, o sea mi marido, no piense lo mismo sobre las más de cuatro horas que me tiré abstraída totalmente en la lectura y sin darle la menor oportunidad de entablar una mínima conversación. Con estas primeras líneas no es para menos:


"Alfredo se enteró de la muerte de la mujer que amaba, leyendo el periódico. 
A pesar de que la guerra hubiese interrumpido las clases en París, el profesor de arquitectura seguía acudiendo al café de la plaza de Saint Germain des Prés, como cada mañana durante
los dos últimos años. Los mismos que llevaba sin regresar a Bilbao. Una trinchera invisible, horadada por sus propios fantasmas alrededor de su corazón, se lo impedía."



Arranca la novela 1914, en un París que presiente ya la sacudida de la Primera Guerra Mundial. El profesor de arquitectura Alfredo Gastiasoro vive en la capital francesa un destierro voluntario que es alterado cuando el destino pone ante sus ojos la noticia de que Izarbe, el amor de su vida, la mujer que se casó con su hermano, ha aparecido muerta en la ría de Bilbao. Cuando Alfredo regresa a su ciudad natal para el entierro de quien fuera su cuñada, su amigo y policía Fernando Zumalde le comunicará sus sospechas de que la muerte de Izarbe no ha sido accidental. A partir de aquí a la preocupación de Alfredo por esclarecer las causas de su muerte se añadirá al dolor y la nostalgia que siente por reencontrarse con los fantasmas de su pasado, a revivir aquello que le llevó a huir de esa ciudad y que, precisamente ahora, le obliga a quedarse.

" Miraba la ciudad y la veía a ella, con sus mismos ojos grises. En realidad eran dos ciudades. 
A un lado, la de siempre, la de calles estrechas , la de edificios antiguos, la que olía a su infancia; al otro, la de las avenidas, la de las modernas construcciones, la reciente, la que no olía a nada y que, no obstante, también se llamaba Bilbao, usurpándole el nombre a la vieja villa. 
Una Bilbao que se mostraba tan distante como cariñosa... como podía serlo una mujer...
como había sido Izarbe con él".


La ciudad de los ojos grises es, como bien nos anuncia esa preciosa portada, Bilbao. Esa ciudad que Alfredo añora y ama, esa Bilbao que ha ido cambiando dejando atrás lo que fue para convertirse en una ciudad que apenas reconoce pero que lleva impregnados dulces recuerdos relacionados indefectiblemente con esa chica de ojos grises de la que se enamoró perdidamente desde el primer momento en que la vio. Bilbao es Izarbe e Izarbe es Bilbao. Por eso para Alfredo recorrer sus calles sabiendo que ella ya no está supone un dolor inconmensurable. Maravillosa ha sido la ambientación de Modroño que con su manera de narrar nos transporta a las calles de Bilbao sin necesidad de haber paseado físicamente por ellas. Conoceremos a la pequeña Bilbao de finales del siglo XIX, la que se dedicaba fundamentalmente a la pesca y a la Bilbao de bien entrado el siglo XX que ya se ha convertido en una gran ciudad gracias al negocio de la minería. Se advierte en la narración  el cariño que Félix G. Modroño siente por esa ciudad en la que sitúa a personajes coetáneos tan ilustres y dispares como Unamuno, Julián Gayarre, María de Maeztu o Sabino Arana y que desfilan en la trama cual cameos cinematográficos que añaden interés histórico a la crónica que se nos está contando. 


"Abandonó la estación como quien abandona su cobijo. Enseguida se dio cuenta de que 
la ciudad seguía crecido sin considerar su ausencia. La gente parecía moverse cómoda 
entre los vehículos de motor, los de tracción animal y los tranvías. Miraba a un lado y a otro, 
tratando de distinguir alguna cara conocida, sin conseguirlo. 
Su ciudad se hallaba poblada de extraños... o , quizás, el extraño era él".




No podría catalogar La ciudad de los ojos grises como un tipo de novela concreto ya que Modroño ha logrado conjugar perfectamente varios géneros. Uno de ellos es la novela negra ya que mantiene durante todo el libro una intriga realmente sorprendente de espionaje y corrupción en la que tiene cabida hasta la mismísima Mata Hari. También toca el género histórico mostrándonos el auge de Bilbao en estos años y la situación política que se vive en España y Europa sin olvidarse de temas que siguen estando de actualidad como la situación lingüística o la lucha por la igualdad de la mujer encuadrándolo todo dentro de una historia de amor y un retrato costumbrista de la vida en la ciudad a finales del siglo XIX y principios del XX: sus cafés, sus partidas de mus, los bailes, el teatro.


La ciudad de los ojos grises nos habla de la triste regreso a una casa antaño llena de vida y promesas de futuro pero ahora ya vacía, de secretos inconfesados que quizá deberían permanecer ocultos, de las ocasiones perdidas y los amores imposibles, de las difíciles relaciones fraternales cuando un mismo amor se interpone entre los hermanos o de la añoranza de un pasado que recordamos mucho más feliz que el presente. Todo ello enmarcado dentro de una trama de intriga en una ciudad que, como un personaje más, iremos viendo crecer y evolucionar a través de los flashbacks que el autor va incorporando a la narración y que nos ayudan también a entender la historia personal de Alfredo. Una historia que, por emotiva y bien contada, perdurará en mi memoria como una de las mejores que he leído en mucho tiempo.

miércoles, 19 de marzo de 2014

"La alcoba escondida" de Almudena Navarro


Título: La alcoba escondida
Autor: Almudena Navarro
Editorial: Roca editorial
Año edición: 2013
ISBN: 978-84-9918-660-3
Páginas: 256

 
A pesar de que no nací ni vivo allí, mis orígenes y una parte de mi corazón son manchegos. Por esa razón, y porque la autora de La alcoba escondida es compañera de reseñas, empecé a leer esta novela con especial deseo y cariño. Aunque muchas cosas han cambiado en estos casi ochenta años transcurridos desde la época en la que se enmarca la novela hay cosas que permanecen inmutables. En La alcoba escondida he vuelto a sentir el sol del verano cayendo a plomo sobre los campos, he observado a los hombres y mujeres trabajando de sol a sol en los labrantíos y me ha cegado el amarillo de los campos de cereales listos para la siega salpicado del blanco de las aldeas encaladas. 

La acción de la novela arranca en 1929 en Las Mesas, el típico pueblo manchego de casas bajas en los que la vida transcurre apaciblemente alrededor de una plaza presidida por la sempiterna iglesia. Conocemos a la familia de doña Enriqueta, apodada la pistolera por su carácter de armas tomar. Casada con Pepe, un hombre tranquilo y sosegado, Enriqueta es la persona más rica del pueblo y su personalidad fuerte y autoritaria le ha granjeado tanta admiración como temor entre los habitantes de una comarca en la que hace y deshace a su antojo. Es una especie de Angela Channing a la manchega, nada de lo que pasa en el pueblo escapa a su conocimiento. Su afán por controlarlo todo y proteger a su familia chocará con el de Rocío, su hija menor, una chica independiente y moderna que se rebelará en contra de los deseos de su madre. En cambio Milagros, la hija mayor, de una capacidad intelectual algo limitada, se plegará encantada a los deseos de su progenitora de casarla con alguien de su conveniencia. Durante esta parte de la novela, con un estilo limpio y un lenguaje sobrio, Almudena Navarro presta especial atención a las relaciones entre los habitantes del pueblo y la familia de Enriqueta así como pondrá de manifiesto las costumbres de la zona y la época, retratando la vida en los pueblos y el contraste que se producía con la capital, Madrid, donde también transcurre parte de la acción.  Esta es la parte que más me ha gustado de la novela, ver cómo el pueblo entero se moviliza los domingos para ir a misa y poder coincidir con la familia de Enriqueta en el camino, acompañar al Santo Niño de la Bola en procesión, acompañar a Rafaela en las tareas domésticas, admirar los modelitos traídos de Madrid que Rocío luce cual estrella de cine entre sus paisanos, ver a doña Enriqueta en su salsa mandando callar al cura... Son todos hechos que nos ayudan a conformar un retrato de la vida rural de la época. También he de destacar la gran labor de Almudena al rescatar palabras tan características de la zona como "odo" o "golusmera" que desde pequeña oía pronunciar a mis abuelos y que contribuyen a dar verosimilitud a la novela. 

 
- Y, Rocío -añadió Enriqueta mirándola fijamente.
- ¿Sí, madre?
- Te recuerdo que Milagros es tu hermana mayor.
- ¿Y?
- Pues que, antes de casarte tú, tendrá que casarse ella. Claro está. - Enrqueta no pudo evitar sonreír, sabiendo el efecto desolador que sus palabras causarían a su hija.
- No lo dirá usted en serio, madre. Me voy a quedar pa vestir santos.


En la segunda parte de la novela, el protagonismo recae más sobre Alberto Cuartero, yerno de Enriqueta y abogado del Estado afiliado a la CEDA. Este personaje, aparte de sus dilemas morales sobre su matrimonio, servirá para dibujarnos una imagen del panorama político existente durante la Segunda República. Un clima cada vez más enrarecido que derivará en la ominosa contienda que fue la Guerra Civil y que enfrentó a hermanos con hermanos durante tres años. Interesante resulta ver cómo las circunstancias van complicándose y el conflicto armado se ve casi como algo inevitable. Aunque este enfrentamiento como algo más a nivel político que entre el pueblo, que sólo quiere vivir en paz sin meterse en líos. No obstante, la situación política no es más que el telón de fondo para contar la historia de una familia en la que el equilibrio que mantenía la matriarca se va resquebrajando dividiéndose por el rencor y la ambición.

Alberto miró a su amigo con tristeza. 
- Métete esto en la cabeza, el centro ya no existe. Si es que alguna vez llegó a existir y no fue un espejismo. 
- Todo por lo que he trabajado era con un fin, Mendizábal, la convivencia democrática. He fracasado. Voy a ser un fugitivo triste y fracasado.



Si tengo que ponerle algún pero a La alcoba escondida es que me han faltado páginas, es cierto que con unos cuantos trazos los personajes quedan fielmente retratados, algo sumamente difícil de conseguir, pero me hubiera gustado conocerlos más íntimamente, ahondar en sus relaciones personales y en sus pensamientos. Creo que me hubiese ayudado a meterme más en la historia que se profundizara en personajes como los de Leopoldo, Rafaela o Rosa que pasan muy de puntillas por una novela que me alegro de haber leído y por la que felicito sinceramente a Almudena. 


Reseña realizada para el blog Momentos de Silencio Compartido.

sábado, 8 de marzo de 2014

"Enterrado en vida" de Arnold Bennet


Título: Enterrado en vida
Autor: Arnold Bennett
Editorial: Impedimenta
Año edición: 2013
ISBN: 978-84-15578-49-9
Páginas: 304


Me declaro admiradora de la Editorial Impedimenta. Su catálogo está plagado de joyas literarias por lo que no sus novedades son de las que más espero cada mes. La novela que ahora os traigo llamó mi atención nada más leer su título y admirar su portada. Echando un vistazo a su sinopsis terminé de convencerme de que tenía que leerla, ya que sugería una buena lectura de enredos y confusiones al más puro estilo inglés. Para más inri, coincidió que El infierno de Barbusse le dedicó una semana temática y terminé cayendo rendida a sus pies aún sin haberla leído. Ahora, con conocimiento de causa, confieso que Enterrado en vida me ha encandilado.

Londres, 1908. En el 91 de Selwood Terrace está instalado Priam Farll acompañado por el sinvergüenza de su lacayo, un tal Henry Leek. Priam es un pintor de éxito al que muchos consideran el mejor que ha existido jamás o, en su defecto, el "pintor más grande de la historia después de Velázquez". De una timidez compulsiva casi enfermiza, Priam ve el cielo abierto cuando Leek muere y el doctor confunde al fallecido con el propio Farll. Es su oportunidad de alejarse de todo, de la fama y de la angustia que le producen las relaciones sociales. Como a la ocasión la pintan calva Priam decide no deshacer el entuerto y aprovechar para desaparecer. De este modo no saca al doctor de su error y éste certifica el fallecimiento del genial pintor. A partir de aquí Priam vivirá la vida de su lacayo, con sus ventajas pero también con sus inconvenientes, algunos verdaderamente peliagudos, y los rocambolescos acontecimientos se suceden en la que será para Priam la mayor experiencia de su vida.
 
- ¿Dónde está su invitación? - preguntó el hombre de sotana.
Priam la buscó en los bolsillos y no pudo encontrarla.
- Debo de haberla perdido - dijo con voz débil.
- ¡Bueno, da igual! ¿Cómo se llama usted?
- Priam Farll - dijo Priam Farll sin pensar.
- ¡Está loco perdido, evidentemente!
 
 
 
La novela de Bennett juega con la posibilidad de dejar de ser nosotros mismos y ponernos en el lugar del otro caricaturizando algunas debilidades del ser humano. Un poco al estilo de El príncipe y el mendigo de Twain sólo que aquí el mendigo está muerto y, lógicamente, no toma parte en el engaño. Farll, un tímido recalcitrante que sin embargo  ansía nuevas emociones, intenta reaccionar como lo haría Leek pero sus modales y su carácter terminan siempre saliendo a la luz, lo que da lugar a situaciones verdaderamente comprometidas narradas con un tono entre irónico y condescendiente pero siempre cargado de humor para con el protagonista y, en general, con las peculiariades, muchas veces absurdas, del carácter humano. 
 
"Llamar la atención del mundo hacia su persona le resultaba angustioso.
Pero por carta podía atreverse a todo: le daban una pluma, y no tenía miedo a nada"
 
 
 
El tono irónico tiene su parte socarrona pero también su vertiente crítica. Bennett como narrador pone en evidencia ciertos aspectos que le chocan de la sociedad británica de principios del siglo XX. La encendida defensa de Priam por parte de un sector de la prensa en contraposición a sus fervientes detractores es una muestra de lo complicado que es el mundo del arte, a la vez que nos enseña un poco el funcionamiento de los medios de comunicación que pueden encumbrar o hundir a cualquiera a golpe de editorial. Qué entendemos por arte, cuáles son los parámetros que diferencian lo que tiene calidad de lo que no, quién los decide y por qué. Los intereses, casi siempre monetarios, que mueven el mercado del arte salen mal parados en esta novela en la que, de hecho, Priam se hace famoso por un cuadro que retrata a un policía de Londres y que en principio no es entendido por el público. ¿Qué tiene de especial ese cuadro? Pues que a nadie hasta la fecha se le había ocurrido hacerlo. Quizá sea esa la verdadera cualidad que distingue a los genios del resto de mortales, que son los pioneros, los que marcan el camino que seguirán los que vengan detrás. O quizá sólo supieron publicitarse mejor que otros.

Londres está muy presente la narración, el Londres de principios de siglo XX en el que el metro ya es un medio de transporte cotidiano, en el que el bullicio de las calles, con sus ruidosos coches, es algo habitual. Un Londres en plena expansión en el que comienzan a surgir nuevos comercios, como los salones de té regentados por damas emprendedoras, o una infinidad de nuevos y suntuosos edificios en contraste con los barrios de la periferia, como Putney, lugar donde vive Alice. Este Londres es el que aparece en la novela claramente retratado. Un Londres que se abre a la modernidad pero que peca de una doble moral que Bennett no duda en criticar atacando también al encorsetado mundo de las apariencias, al mezquino sistema judicial y a los poco honrosos métodos de los periódicos de la época, que no difieren tanto de los actuales, buscando siempre el morbo y el sensacionalismo. 

Especial atención quiero dedicar a Alice Challice, un personaje que me ha maravillado, una mujer de diferente extracción social que Priam pero que le servirá de apoyo y que le ayudará a ver las cosas con otra perspectiva. Alice siempre pone un punto de cordura y sensatez a cualquier situación, es la que tiene los pies en el suelo, la práctica y sensata que sirve de contrapeso para encontrar el equilibrio que necesita el excéntrico de Priam. Memorable es la escena con la viuda y sus hijos (no os la contaré porque hay que leerla), en la que Alice los despacha con un desparpajo y resolución que sólo pueden tener las personas que saben lo que quieren en la vida. 
 
- (...) Pero ¿sabe usted?, nunca había estado en un restaurante.
- ¿De verdad?
- Sí - dijo-. Y me pareció que debía probar alguno. La chica de la estafeta de correos me había ducho que aquel era espléndido. Y lo es, vaya si lo es. Es precioso. Pero deberían avergonzarse de servir esa comida que sirven. ¿Se acuerda usted del lenguado?. ¡Lenguado! Aquello tenía de lenguado lo mismo que mis guantes. Y tanto daba que hubiera estado al fuego un minuto, como una hora.... Y luego, mire usted los precios... Ah, sí, no pude remediar echar un vistazo a la cuenta.
 
 
Por último, recomendaros encarecidamente el postfacio de José C. Vales, que nos sirve para situar a Bennett en su época y valorarlo en su justa medida. Como siempre, Impedimenta, de chapeau.




 

lunes, 17 de febrero de 2014

"Los años de peregrinación del chico sin color" de Haruki Murakami


Título: Los años de peregrinación del chico sin color
Autor: Haruki Murakami
Editorial: Tusquets
Año edición: 2013
ISBN: 978-84-8383-744-3
Páginas: 320




En cuanto publican una nueva novela de Murakami tengo claro que será una de mis próximas lecturas. Este autor siempre me sorprende con cosas nuevas pero sin perder ese toque, esa esencia, que le caracteriza y que hace que sus historias sean claramente identificables. Es por esto que saber que voy a reencontrarme con Murakami me sume en un estado de excitación y de impaciencia por zambullirme en el torbellino de sensaciones que transmiten esas historias suyas casi hipnóticas. Y esta vez no ha sido distinta. En Los años de peregrinación del chico sin color se me ha revelado un Murakami menos onírico que en anteriores novelas, aparentemente (sólo aparentemente) más convencional pero que no pierde de vista esos rasgos que caracterizan su literatura. Y no es que en esta novela no aparezcan esos sueños, esos momentos en los que realidad y ficción llegan a confundirse sino que en este caso el peso de esos pasajes no es tanto en relación al resto de la trama.

Vuelve a ser protagonista de la historia un joven soltero, Tsukuru Tazaki, que trabaja diseñando estaciones de tren. A Tsukuru siempre le han atraído las estaciones, con su trasiego de pasajeros, las señales de partida de los trenes, la gente despidiéndose en los andenes. Es quizá éste el rasgo más característico de un chico que se define a sí mismo como "anodino" y a su vida como "desvaída". Tsukuru se encuentra en un momento peculiar y transcendental en su vida, ha empezado a salir con una chica, Sara, pero ésta le pide que aclare un episodio traumático de su adolescencia para poder avanzar él mismo y también en su relación. Este acontecimiento de su pasado no es otro que el rechazo que sufrió por parte de sus amigos del instituto en su pueblo natal, Nagoya. Antes de irse a Tokyo para cursar sus estudios universitarios, Tsukuru formaba parte de un grupo de cinco amigos, tres chicos y dos chicas, fuertemente unido que, de la noche a la mañana, le dio la espalda sin ninguna explicación. La separación física y emocional de sus amigos fue un hecho que Tsukuru acató sin hacer preguntas pero que  le llevó a tal desesperación que incluso deseó morir.

"Durante los cinco meses posteriores a su regreso a Tokio, Tsukuru vivió a las puertas de la muerte. Su vida pendía de un hilo, y le parecía que, con sólo darse la vuelta en la cama, 
caería en un abismo, en un vacío. Pero no tenía miedo. Tan sólo pensaba cuán simple sería caer.
Hasta donde alcanzaba su vista, todo se le antojaba un páramo rocoso. Ni una sola gota de agua, ni la más pequeña brizna de hierba. Había desaparecido todo color, cualquier cosa semejante a 
la luz".


Desde entonces Tsukuru se ha sentido algo alienado, un sentimiento que ya tenía cuando pertenecía al grupo por el hecho de no compartir una curiosa característica con sus cuatro amigos. Todos los apellidos de sus amigos incluyen un color en sus primeros ideogramas: Aka (rojo), Ao (azul), Shiro (blanco) y Kuro (negro). El rechazo que sufre acentúa ese sentimiento de exclusión, de no pertenencia a un grupo, que coincide con su llegada a Tokyo, una ciudad nueva para él donde no conoce a nadie y donde es muy fácil pasar inadvertido. Sólo la aparición en su vida de Fumiaki Haida, (otra vez alguien con un color en su nombre, ahora el gris), un joven que pasará por su vida dejándole más interrogantes que certezas, devolverá algo de normalidad, de color, a la vida del joven protagonista.


Y no os cuento más del argumento porque quiero que lo descubráis vosotros mismos. Que acompañéis a Tsukuru en su viaje por recuperar su pasado para poder mirar al futuro, por encontrar respuestas para cerrar heridas largamente abiertas. Murakami nos habla de temas que a todos nos afectan de una manera u otra, de encajar piezas en nuestras vidas, de deshacer nudos, de morir para poder renacer, de encontrar esa estación de destino donde poder echar raíces, de las bonitas relaciones que poco a poco van destiñiéndose hasta desaparecer o del descubrimiento de la percepción que de nosotros tienen los demás. Todo ello, siendo fiel a sí mismo, articulado por una base musical que esta vez tiene como tema principal "Le mal du pays" de Listz, que impregna las páginas de una tristeza serena y cargada de aflicción. Evoca esta pieza nostalgia por los tiempos pasados, melancolía por las ocasiones perdidas, pesar por las posibilidades desbaratadas. Unos sentimientos que conjugan muy bien con los del protagonista y que logran traspasar las páginas para encogernos el corazón y remover nuestras propias conciencias. 

"En ese momento, por fin lo acepó. En lo más profundo de sí mismo, Tsukuro Tazaki lo comprendió: los corazones humanos no se unen sólo mediante la armonía. Se unen más bien, herida con herida. Dolor con dolor. Fragilidad con fragilidad. No existe silencio sin un grito desgarrador, no existe perdón sin que se derrame sangre, no existe aceptación sin pasar por un intenso sentimiento de pérdida. Ésos son los cimientos de la verdadera armonía".




jueves, 16 de enero de 2014

"Mientras duermen los murciélagos" de Emilio Aragón Bermúdez


Título: Mientras duermen los murciélagos
Autor: Emilio Aragón Bermúdez
Editorial: Planeta
Año edición: 2012
ISBN: 978-84-08-00607-7
Páginas: 480
 
 
¿Cómo están usteeeeeeeeeeedes?. Venga, más fuerte: ¿cómo están usteeeeeeeeeeeeeeeedes?. A que lo adivino: la mayoría habéis contestado un sonoro "bieeeeeeeeen" con una gran sonrisa dibujada en la cara. Eso me pasa a mi con el autor de este libro, el entrañable Miliki, que es pensar en él e iluminárseme la cara.  La impronta que dejaron Los payasos de la tele en mis recuerdos de infancia es tan grata que necesitaba leer este libro para volver un poco a aquella época, a aquella inocencia que se perdió con el paso de los años. Es por eso que leer esta novela prescindiendo de quién la escribió me ha resultado del todo imposible, porque para mí Emilio Aragón Bermúdez no es un escritor, sino Miliki, un payaso que junto a Gabi, Milikito y Fofó alegró mis primeros años de vida y que, además, tuvo otras facetas como escritor, actor, cantante, músico, director de cine o productor. Miliki ante todo era un artista y todo lo que hacía lo hacía con mucho cariño por eso su espíritu risueño, tan propio del circo donde pasó gran parte de su vida, se destila en cada hoja que compone esta historia de nazis un tanto torpes y abueletes incansables.
 
 
La historia que nos cuenta Mientras duermen los murciélagos comienza con un bombardeo a Berlín a finales de la II Guerra Mundial. Durante el hostigamiento la Casa del Artista, residencia que acoge a viejas glorias de todas las nacionalidades ya retiradas del mundo del espectáculo, es destruida y los ancianos supervivientes, capitaneados por un joven trapecista español llamado Juan Carlos Barrachina que casualmente se encontraba allí despidiéndose de unos amigos, decidirán cruzar la frontera rumbo a un lugar más seguro: España. Para salir de la Alemania nazi  deciden hacerse pasar por una embajada artística que va a representar en Stuttgart un espectáculo llamado Curiosidades y amenidades del universo. Pero lo que no saben estas veteranas celebridades de los escenarios es que uno de ellos guarda un documento propiedad del mismísimo Hitler y que la Gestapo les pisará los talones en su huida por Alemania y Francia con la intención de recuperarlo.

 
A pesar de este punto de partida no esperéis una historia de gran intensidad dramática, que sería lo más esperable dado la época y el lugar donde está ambientada. En esta novela los malos no son tan malos, a veces incluso nos muestran su corazoncito, son más bien algo incompetentes y en ocasiones rozan la caricatura. Los problemas en los que se ven envueltos los protagonistas se resuelven siempre satisfactoriamente y con extraordinaria sencillez. Es una historia amable encuadrada en un marco histórico que dejaba poco margen para el optimismo. Y es que creo que el autor ha querido plasmar la ternura que trasmite el mundillo de la farándula a través de la condescendencia con sus personajes. Todos sabemos de sobra lo malos que fueron los nazis y lo mal que lo pasó la población y el autor ha evitado en la medida de lo posible ahondar en la crueldad o en la desesperación de una época que conocemos de sobra, así que tal y como ocurriría si fuésemos una tarde al circo, Mientras duermen los murciélagos sólo pretende entretener, hacernos pasar un buen rato sacando una sonrisa de donde es casi imposible sacarla.


La historia se nos narra de forma lineal, por lo que seguiremos las peripecias de los ancianos para lograr la consecución de su objetivo: llegar a España. Y no encontrarán pocos obstáculos, por lo que la lectura se hace entretenida, siempre andan metidos en algún lance. El ritmo nunca decae aunque yo he echado en falta momentos álgidos que agilicen una lectura, para mi gusto, demasiado plana.


Los personajes son la gran baza con la que juega el autor para  pellizcarnos un poquito el corazón. Los gemelos Aetos y Moses Orakis, dos magos tan iguales físicamente como distintos son sus caracteres; Bergen, el médico que lo dejó todo para dedicarse a la ventriloquía o Al Pace, el equilibrista con incontinencia urinaria son como una caja de sorpresas, espontáneos, divertidos y muy ocurrentes. Quizá sea esto lo más destacable, la recreación del buen ambiente que se vive entre los artistas, no exento de envidias y rivalidades, pero en el que reina sobre todo el compañerismo y la solidaridad entre ellos, el sentimiento de ser como una gran familia.


Mientras duermen los murciélagos es una novela de entretenimiento, con una gran carga de positivismo, de una manera optimista de ver la vida incluso en situaciones desesperadas, de sonreír a la vida en los peores momentos, de no rendirse incluso cuando nuestro cuerpo no obedece a nuestras ganas de hacer cosas. En fin, si tuviera que ponerle una moraleja a esta historia sería: hay que tomarse la vida a risa, toda una lección de vida que Miliki nos ha legado a esos "niños de treinta años".

 
"De pronto, le vino a la mente la imagen de los dos hermanos, encerrados en su habitación de la Casa de Artista, llorando como dos niños la pérdida de su estilo de vida: su trabajo, su libertad, su independencia, su público, los éxitos, los aplausos... Todas aquellas pequeñas cosas que llenaban sus vidas y que, de golpe, habían desaparecido para no volver jamás. ¿Para qué querían vivir?, se preguntaban, si lo único que amaban, lo único por lo que merecía la pena seguir, aquello a lo que se habían entregado en cuerpo y alma como si de un sacerdocio se tratara, se lo habían arrebatado. ¿La vejez? Eso se lo dejaban ellos a quienes la sintieran, porque ni los gemelos, ni mucho menos su público, la habían percibido nunca".

 

sábado, 11 de enero de 2014

Balance de retos 2013

El año pasado me apunté sólo a dos retos. No soy una persona disciplinada, soy bastante caótica a la hora de leer, y no me gustan las imposiciones pero quise ponerme a prueba. Y lo he conseguido, pero a medias. Prefiero ver el vaso medio lleno. El Reto en femenino propuesto por Momentos de silencio compartido y El rincón de Leira está conseguido aunque con un matiz. Consistía en leer al menos 15 autoras y, aunque si he leído 16 libros escritos por mujeres, he leído dos libros de la misma autora y otro de los que incluyo está escrito a dos manos (aunque una de ellas femenina) así que creo que está conseguido.
http://lectoradetot.blogspot.com.es/2013/01/reto-2013-en-femenino.html

Mis lecturas han sido:

1. La vida de las mujeres, de Alice Munro
2. Las sirenas del invierno, de Barbara J. Zitwer
3. El vino de la soledad, de Irène Némirovsky
4. Nada, de Carmen Laforet
5. Mentes vacías, de Maribel Romero Soler
6. Los tres secretos del samurái, de Blanca Álvarez
7. Historia de una maestra, de Josefina Aldecoa
9. Una reina en el estrado, de Hilary Mantel
10. El testigo invisible, de Carmen Posadas
12. La buena novela, de Laurence Cossé
13. Saber cocinar recetas de lujo a precios mini, de Sergio Fernández y Mariló Montero
14. El guardián invisible, de Dolores Redondo
15. Legado en los huesos, de Dolores Redondo
16. Sólo un pie descalzo, de Ana María Matute


Se han quedado en la estanterías algunas autoras que no quiero dejar pasar, como Almudena Grandes, Stella Gibbons o  Frances Hogson Burnett, pero seguro que 2014 es su año.

En cuanto al Reto Seamos Realistas, propuesto por Carmen y amig@s, lo mío ha sido un absoluto fracaso. Me propuse leer a Eça de Queiroz, ya que me he acercado poco a la literatura portuguesa, y menos a sus clásicos. Pero nada de nada, no he encontrado el momento adecuado para ponerme a ello.
http://carmenyamigos.blogspot.com.es/2013/01/reto-seamos-realistas.html

Este año no me apunto a retos, dado que no los cumplo. Y vosotros, ¿os habéis apuntado a alguno? ¿soléis lograrlos?.